Pizarra con número de escena, take e información — se graba al inicio o final. Esencial para la organización en edición.
Cartel de claqueta
Antes de cada toma, un asistente sostiene una pizarra en el encuadre — en ella figuran el número de escena, los números de toma, a veces la fecha y la configuración de la cámara. Suena el claquetazo, la pizarra se cierra de golpe y la toma comienza a grabarse. Este simple gesto es una herramienta organizativa que marca una diferencia crucial entre el plató y la sala de montaje. Sin un cartel de claqueta, el editor de montaje se convierte rápidamente en un detective que rebusca entre cientos de minutos de material, teniendo que adivinar cuál era la segunda toma y cuál la quinta.
Los carteles de claqueta cumplen varias funciones simultáneamente: marcan el inicio de una nueva toma, documentan la cronología de la producción y permiten más tarde la conexión síncrona entre las grabaciones de cámara y de audio — especialmente cuando se trabaja con equipos de sonido separados. En el set digital, la función ha permanecido igual, solo ha cambiado la tecnología. Algunas cámaras escriben metadatos directamente en el archivo, pero el cartel de claqueta físico sigue siendo el estándar porque es visualmente reconocible al instante y no depende de la pérdida de datos. En proyectos de archivo o cuando el material viaja entre diferentes estudios, la pizarra visible es la característica de identificación más fiable.
En la práctica, a menudo se produce un proceso ritualizado: el asistente de producción o el segundo asistente de cámara rellena la pizarra — de forma legible, lo suficientemente grande para que la cámara y el monitor puedan leerla. El foquista se asegura de que la pizarra esté enfocada, ya que un cartel de claqueta borroso es inútil. Algunos sets utilizan rotuladores de tiza de colores para una visión general más rápida, otros apuestan por pizarras digitales que están directamente enlazadas a la documentación de la cámara. Durante el montaje — o en la gestión de las notas de registro — el cartel de claqueta se reproduce como punto de referencia, se indexa y a menudo se elimina más tarde cuando el editor realiza el montaje final. En documentales o para procedimientos narrativos especiales (cine de ensayo, metarreflexión), los carteles de claqueta permanecen visibles y se convierten en un elemento de diseño.
Lo más importante: los carteles de claqueta crean transparencia entre todos los departamentos. Un buen cartel de claqueta cuesta cinco segundos por toma y ahorra al editor dos horas de confusión.