Registro de todo el material fílmico expuesto tras rodaje—duración, exposición, daños, condiciones. Paso fundamental al laboratorio para detectar problemas.
Después del último plano de un día de rodaje o de una producción completa, cada rollo de película debe ser documentado — su estado físico, su manipulación, su almacenamiento. Esto no es burocracia, sino prevención de daños. El inventario de película registra sistemáticamente qué rollos se han filmado, en qué estado se encuentran y bajo qué condiciones se almacenan hasta el revelado. Una película dañada en el laboratorio cuesta tiempo y dinero más tarde, si no se sabe exactamente cuándo y dónde se produjo el daño.
En la práctica, funciona así: El foquista o un asistente de producción anota para cada rollo la longitud (en metros o pies), las condiciones de exposición (interior/exterior, tipo de luz artificial, hora del día), posibles arañazos visibles o desgaste en el transporte de la película, la condición de almacenamiento (temperatura ambiente, humedad, si está refrigerado), y cuándo entró el rollo en la caja de película. Especialmente importante: ¿Se cargó y descargó el rollo varias veces? ¿Hubo problemas en la cámara? ¿Tiene el rollo una doblez o una abolladura? Todo esto influye en cómo el laboratorio aborda el revelado y cómo los etalonadores manejarán el material más tarde. También se deben anotar las tomas a alta velocidad o los experimentos de exposición especiales — el etalonador necesita esta información.
El inventario de película se transmite al laboratorio o a la instalación de postproducción. Es la primera línea de control de calidad. Si más tarde surgen problemas durante la digitalización o el revelado — arañazos, saltos de brillo, impurezas de color — el equipo puede rastrear si la culpa es del laboratorio o del almacenamiento, o si hubo un problema en la cámara. En flujos de trabajo digitales con escaneo de película, el inventario se vuelve aún más relevante: El técnico en la sala de escaneo sabe exactamente cómo manipular cada rollo y en qué debe prestar especial atención gracias a la documentación.
Una buena gestión del inventario ahorra pedidos adicionales, repeticiones de tomas y retrasos en la postproducción. Es una de las pocas documentaciones que nadie ve realmente en la película terminada, pero todos lo notan si falta.