Dos o más imágenes superpuestas, ambas visibles — efecto fantasmal. Clásico para sueños, flashbacks, momentos sobrenaturales.
Apilas dos imágenes una sobre otra, de modo que ambas permanecen visibles al mismo tiempo: eso es superposición (superimpose). Ambas capas se interpenetran, ninguna oculta completamente a la otra. En la edición clásica, se trabaja con fundidos o doble exposición para lograrlo; digitalmente, es una simple operación de capas en el software de edición. El efecto crea una especie de apariencia fantasmal que tiene un impacto emocional inmediato: irreal, psicológico, ambiguo en el tiempo.
En la práctica, utilizas la superposición para tres aplicaciones principales: sueños y recuerdos — la imagen interior del personaje flota sobre la realidad presente. Lo sobrenatural — fantasmas, alucinaciones, momentos mágicos. Y efectos de montaje — cuando quieres mostrar dos líneas argumentales simultáneamente sin cortar. La opacidad es crucial: con un 50% de transparencia de la capa superior, todo sigue siendo legible, pero con un efecto onírico. Con un 20-30%, se vuelve más sutil, más bruma que fantasma.
Técnicamente en la edición: coloca la imagen que quieres superponer en una nueva pista de video. Reduce gradualmente la opacidad o utiliza un modo de fusión como Screen (Pantalla) o Add (Añadir), dependiendo de cuán brillante o dramático quieras que sea el efecto. El cine clásico en blanco y negro utilizaba la doble exposición física en la impresión o en la cámara; hoy en día, esto es una obviedad digital. Presta atención a la nitidez: a menudo, la capa superpuesta se desenfoca ligeramente para mantener la jerarquía. La imagen original permanece nítida, mientras que la superpuesta adquiere un toque de suavidad.
Un punto importante: la superposición se diferencia del simple fundido en que ambas imágenes están presentes al mismo tiempo, no una después de la otra. Por eso, su efecto psicológico es diferente: menos lógica de corte, más realidad interior. En el contexto dramatúrgico, señala inmediatamente al espectador: esto no es la realidad objetiva. Es una proyección, un recuerdo, un sueño. Por eso es también una de las herramientas visuales más antiguas y fiables del cine, probada desde los tiempos del cine mudo, y ningún filtro de plugin alcanzará jamás esta inmediatez emocional.