Pantalla ancha 70mm con relación de aspecto extrema (2,59:1), tres cámaras sincronizadas. Predecesor de Imax, visualmente envolvente.
La técnica de 70 mm con una relación de aspecto de 2,59:1 surgió en la década de 1950 como respuesta a la competencia de la televisión, no como una cámara individual, sino como un sistema. Tres cámaras de 65 mm sincronizadas captaban simultáneamente un campo de imagen panorámico que luego se unía sin fisuras. El resultado: una imagen de una potencia visual que abrumaba físicamente al espectador en el cine. Quien haya visto *How the West Was Won* (1962) en su versión original, entenderá de inmediato por qué este formato fascinó y, al mismo tiempo, desconcertó a generaciones de cineastas.
En el set, esto significaba tres cámaras en perfecta sincronización: cada una debía rodar exactamente al mismo tiempo, con lentes y velocidades de obturación idénticas. La iluminación se dimensionaba para todo el panorama, no para tomas individuales. Los directores debían repensar por completo su puesta en escena: la acción no podía concentrarse en el centro de la imagen, sino que debía distribuirse a lo largo de todo el ancho. Los movimientos seguían patrones horizontales, no verticales. Las tres tomas se unían en la edición con precisión artesanal: pequeños errores de transición eran visibles en el cine como arañazos en unas gafas.
En la práctica, esto suponía enormes exigencias para los directores de fotografía. La sincronización de la exposición debía ser milimétrica, de lo contrario, aparecían saltos de brillo visibles en los bordes de unión. Los lugares de rodaje debían estar lo suficientemente separados para permitir tres posiciones de cámara distintas; los sets estrechos eran imposibles. La posproducción también era una pesadilla: ajuste de color, grano, compensación de contraste a través de tres negativos separados para crear una imagen homogénea.
A pesar de estos obstáculos, directores como Richard Fleischer y Michael Anderson rodaron varias producciones importantes en este formato. El impacto emocional justificaba el esfuerzo: una película Super Cinerama en el cine adecuado es una experiencia inmersiva que la proyección digital 2K aún no ha podido replicar por completo. El formato desapareció en la década de 1970, desplazado por lentes anamórficas más prácticas y, posteriormente, por tecnologías digitales. Sin embargo, su ADN vive en los formatos modernos de gran formato, sin las tres cámaras, pero con la misma obsesión por el ancho extremo y el impacto visual.