Texto en la parte inferior del fotograma — traduce diálogos o aclara el sonido. Incrustado en DCP o como formato de entrega separado.
En la parte inferior de la imagen, el diálogo se reproduce — y de repente no entiendes nada. Aquí es donde entran los subtítulos: inserciones de texto que traducen diálogos en idiomas extranjeros o hacen que pasajes incomprensibles (dialectos fuertes, mala acústica, susurros) sean legibles. En la edición, esta es una de las últimas decisiones — y una de las más críticas, porque cambia la imagen de forma permanente.
En la práctica, distinguimos dos mundos: subtítulos incrustados (hardsubs), que se graban directamente en la imagen — inalterables, parte del máster — y subtítulos blandos (softsubs, pistas separadas), que el espectador puede activar y desactivar opcionalmente. Para un DCP de cine, solemos trabajar con títulos incrustados en la versión original (OV) o archivos SRT/XML separados para diferentes versiones de idioma. En streaming, los subtítulos blandos son el estándar — Netflix, Apple TV ofrecen pistas multilingües en paralelo.
El aspecto artesanal: En la edición (o en la oficina del especialista en postproducción), cada fragmento de diálogo se diseña con precisión temporal. El timing es crucial — el subtítulo debe aparecer 2-3 fotogramas ANTES de la palabra para que el ojo pueda seguirlo. Demasiado texto por línea (máx. 42 caracteres), demasiado tiempo de permanencia (menos de 1 segundo = ilegible, más de 6 segundos = molesto). En cortes rápidos o secuencias de acción, hay que acortar drásticamente — no traducir, adaptar. El espectador lee la primera línea mientras la segunda aún se carga; tres líneas durante más de dos segundos son un tormento.
Trampas típicas: Los subtítulos no deben caer en la zona de recorte del 20% de las "safe zones" de TV (importante para televisores antiguos y cine). En proyectos multilingües, necesitas pistas separadas por idioma — versiones alemana, inglesa, francesa, cada una con sus propios ajustes de timing y longitud. Artistas o directores a veces exigen subtítulos artísticos (fuentes grandes, colores, documentación de ruidos fuera de campo) — esto se discute al principio de la postproducción, no en el máster final.