El tiempo de pantalla coincide con el tiempo de la historia — lo que ves dura exactamente como en la realidad. Rope y 127 Hours son ejemplos clásicos.
En el montaje, se crea la continuidad en tiempo real cuando la duración real de la acción narrada coincide con la proyección. Sin saltos temporales, sin elipsis — lo que dura noventa minutos en la pantalla, dura noventa minutos en la historia. Suena simple, pero requiere una lógica completamente diferente en el montaje que la narración normal. No puedes ocultar saltos de hora del día con cortes, ni incorporar montajes de transición. Cada decisión de corte debe ser narrativamente transparente, sin robar tiempo.
Hitchcock demostró con La soga (1948) cuán rigurosamente funciona esto: la película se rodó en un solo plano con cortes ocultos — la ilusión debía ser que toda la acción transcurre en tiempo real. En el montaje, cada transición debía ser invisible, porque cualquier brecha rompería la continuidad en tiempo real. Esto hace que los cortes sean extremadamente sensibles: ningún corte es "solo" un corte, sino siempre también una declaración temporal. Si pasas a un plano de continuación clásico, el tiempo físico debe ser coherente — si un personaje cruza un pasillo, debes respetar su tiempo de recorrido, o el espectador notará el hueco.
127 horas utiliza la continuidad en tiempo real de otra manera: la acción sigue los ocho días reales que el protagonista está atrapado. En el montaje, esto significa que las transiciones entre el día y la noche deben ser explícitas — trabajas con cambios de luz visibles, no con montajes ocultos. Los ritmos de corte no se adaptan al tempo dramático, sino a la duración real: secuencias de corte lentas y extensas en tiempos de espera, no montaje rápido y compresivo durante pausas estáticas.
En la práctica, la continuidad en tiempo real exige una paciencia diferente por parte del editor. No trabajas con medios de tensión clásicos (frecuencia de corte, aceleración del ritmo), sino con el desarrollo de la vista y la tensión espacial. Respirar es más importante que el ritmo. Las referencias cruzadas a la plano secuencia son inevitables — muchos proyectos de continuidad en tiempo real utilizan escenas largas con cortes mínimos. El desafío radica en mantener al público sin manipular el tiempo.