Gasto de producción hasta DCP finalizado, sin marketing ni distribución. El presupuesto que reportas al estudio.
En cada conferencia de producción, la primera pregunta gira en torno al coste de producción — esos son tus costes de fabricación puros hasta el DCP o negativo finalizado. Todo lo que venga después no cuenta: ni presupuesto de marketing, ni distribución, ni gestión de salas de cine. Esa es la cifra que comunicas al estudio, a los financiadores y a los inversores. Es tu línea de control y, al mismo tiempo, tu mayor responsabilidad como productor ejecutivo o jefe de producción (UPM).
El coste de producción incluye concretamente: presupuesto de rodaje (elenco, equipo, localizaciones, catering), postproducción (color, diseño de sonido, máster DCP), seguros y contingencias. Algunos estudios incluyen la garantía de finalización (Completion Bond) — otros no. Eso depende de tus negociaciones. El truco es: debes cumplir esta cifra, independientemente de si te retrasas tres días en el set o si la corrección de color en postproducción resulta más cara. Cada euro que supere el coste de producción se convierte en un problema.
En la práctica, funciona así: tu borrador de presupuesto es tu previsión del coste de producción. Calculas línea por línea, estimas cada caché de actor, cada toma de efectos. Luego, incluyes una reserva — del 5 al 10 por ciento de contingencia, según el estilo de rodaje y el riesgo. Esto no es opcional, es estándar. Cuando la producción está en marcha, haces un seguimiento diario de esta cifra. Cada nota del estudio, cada escena adicional, cada solicitud de efectos se descuenta inmediatamente del coste de producción. Esa es tu moneda de cambio en todas las reuniones.
El efecto psicológico: un alto coste de producción señala al mercado un gran cine (película de alto presupuesto), pero también un alto riesgo. Los estudios negocian con dureza porque el coste de producción es el umbral a partir del cual una película se vuelve rentable. Un drama con 50 millones de coste de producción debe recaudar más de 100 millones para ser rentable. Una película de acción con 200 millones de coste de producción necesita cuatro veces esa cifra a nivel mundial. Por eso, no controlas esta cifra como un contable, sino como un socio estratégico del productor.