Proceso bicolor (1908–años 20)—rojo y verde (luego rojo y cian). Espacio cromático limitado, pero primer sistema práctico para narrativa en color.
Las primeras películas en color parecían postales coloreadas a mano. Kinemacolor fue el primer intento industrial de cambiar eso — no perfecto, pero revolucionario para la época. El sistema funcionaba con solo dos canales de color en lugar de tres, utilizando rojo y verde (más tarde rojo y cian) para representar todo el espectro de color visible. Los británicos, sobre todo Charles Urban y su equipo, lo hicieron posible.
La técnica: una cámara especial con filtros de color giratorios delante del objetivo capta dos imágenes separadas en blanco y negro por segundo — un truco analógico multiplex. En el laboratorio, estas se combinan en un negativo sensible al ortocromo, y en la proyección, el proyector vuelve a necesitar filtros especiales. El espectador ve color — limitado, pero reconocible. El rojo funciona bien, el verde también, pero todo lo que hay entre medias, especialmente el azul y el violeta: fallo total. Por eso las películas de Kinemacolor hoy en día parecen extrañas: los cielos son verde grisáceo, la ropa azul se vuelve verde oscuro, la piel adquiere un tono peculiar. Pero para paisajes, plantas y agua, el sistema era útil.
En la práctica, esto significaba para los directores de fotografía: control de luz limitado, largos tiempos de exposición, ninguna improvisación — los filtros de color estaban calibrados con precisión. Entre 1910 y aproximadamente 1920 se produjeron cientos de producciones de Kinemacolor, principalmente en Gran Bretaña — documentales, películas de viajes, algunas películas de ficción. El sistema era demasiado caro y demasiado complicado para la producción en masa, pero demostró que el cine en color era factible.
Relevante hoy porque cada película en color moderna se basa en los experimentos de Kinemacolor. Aquí está la primera escalada de un concepto teórico a la producción práctica — exactamente lo que Technicolor (con tres colores) perfeccionó más tarde. Al digitalizar material de archivo histórico, se encuentran bobinas de Kinemacolor que parecen filmadas en otro planeta. Esto no es un error de escaneo — es el ADN del cine en color temprano.