Fecha de entrega fijada para rodaje, montaje o salida final — no negociable. Determina ritmo y organización del equipo.
Quien trabaja en el set o en la sala de montaje conoce el fenómeno: la fecha límite está fijada, los recursos son limitados y, de repente, todo tiene que ir más rápido. Una fecha límite no es simplemente una fecha en el calendario, es el corchete estructural que mantiene unida una producción. Sin fechas límite claras, cada proyecto se desmorona. El montador espera la imagen en bruto, el supervisor de VFX el primer corte preliminar, la postproducción su punto de partida. Las fechas límite funcionan como un sistema de engranajes: cada engranaje debe encajar en el momento adecuado, de lo contrario, todos los demás se detienen.
En la práctica, una fecha límite significa para el jefe de producción de forma concreta: el día X se debe haber rodado la escena A, el próximo lunes estará disponible la primera versión de montaje, a finales de mes se habrán completado todas las correcciones de color. Estas fechas de entrega no se sacan de la manga, sino que surgen de un cálculo inverso a partir de la fecha de entrega final. Si la cadena de televisión debe tener la película en su programación el 1 de septiembre, se trabaja hacia atrás desde esa fecha: ¿Cuánto tiempo se necesita para el masterizado DCP? ¿Cuándo debe estar listo el mezclado de sonido? ¿Cuándo comienza el trabajo de VFX? El último día de rodaje se deriva inevitablemente de este cálculo. Quien subestima las fechas límite, produce más tarde bajo presión, y la presión cuesta dinero y calidad.
En la práctica, esto significa que las fechas límite no son elásticas. Por mucho potencial cinematográfico que un montador vea en su material, si ha llegado la fecha límite para el corte preliminar, se entrega. El director de fotografía no dispondrá de más días para la iluminación solo porque las últimas escenas sean especialmente complejas. Las producciones profesionales calculan márgenes (típicamente un 10-15% de reserva para cada fase), pero este margen está pensado para crisis, no para generosidad. Algunos productores experimentados incluso establecen varias etapas de fecha límite: fechas de entrega internas antes de las externas, para que los retrasos internos no alteren la planificación general. Las fechas límite crean disciplina, y la disciplina crea películas terminadas.