Ajuste técnico de exposición, balance de blancos y contraste en el grading — lleva el material bruto a un estado técnicamente correcto. Base para cualquier decisión de color creativa.
Antes de poder empezar a ser creativo con el color, primero tienes que ordenar. La corrección de color es ese proceso de orden: toma el material en bruto que tu director de fotografía ha rodado en las condiciones de luz que sean, y lo pone en un estado técnicamente correcto y consistente. Esto no es grading, no es crear ambiente. Es oficio: reparar el balance de blancos, compensar errores de exposición, normalizar el contraste.
En la práctica, funciona así: te sientas en la sala de montaje, tienes tu línea de tiempo llena de material de cuatro días de rodaje diferentes, quizás cámaras distintas, situaciones de luz diferentes — un plano se ve verdoso (balance de blancos incorrecto), el siguiente está subexpuesto, el tercero tiene clipping en las luces. Corrección de color significa: llevar todos los planos a la misma base neutra. El balance de blancos debe ser correcto — el blanco debe ser blanco, no magenta, no cian. Los negros deben ser consistentes. Las luces no deben desbordarse sin control. Es una necesidad técnica, no una decisión artística.
Las herramientas estándar para esto son sencillas: Lift/Gamma/Gain para las tres zonas tonales (o Curves, dependiendo de cómo trabajes), controles de balance de blancos (temperatura de color y tint), saturación. En el flujo de trabajo moderno — ya sea DaVinci Resolve, Premiere Pro o Final Cut — lo haces ya sea con controles primarios o con una LUT como punto de partida. Muchos fabricantes de cámaras ahora incluyen LUTs de base que te dan un punto de partida sólido. Pero a menudo tienes que ajustar: el canal verde está demasiado caliente, los negros no están lo suficientemente definidos.
El punto importante: la corrección de color es medible objetivamente. Utilizas scopes — monitor de forma de onda, vectorscopio, histograma — para ver si tu balance de blancos está correcto, si los negros están en cero o flotando. Esto no es una cuestión de sensaciones. Después viene el grading — la creación artística, el ambiente, el look. Pero sin una corrección de color sólida, ni el mejor grading tiene una base limpia.
Un consejo práctico: guarda tus nodos de corrección por separado (o utiliza capas de corrección) para que más tarde — cuando tu supervisor de color esté trabajando creativamente — puedas ver exactamente dónde termina la base técnica y comienza la intervención artística. Esto ahorra discusiones y hace que las revisiones sean más limpias.