Base plástica de películas clásicas hasta 1990s — inflamable, químicamente inestable, pero estándar de época. Hoy solo archivos.
Quien trabaje con material de archivo o digitalice viejos rollos de película, no puede evitar el acetato de celulosa — este material fue la columna vertebral de toda producción analógica durante décadas. La base plástica permitió la producción en masa de tiras de 35 mm, 16 mm y Super 8, ya que era lo suficientemente flexible para pasar por cámaras y mesas de corte, pero se mantenía lo suficientemente estable como para durar décadas — al menos en teoría.
El problema químico: El acetato de celulosa es un poliéster que, en condiciones desfavorables, se descompone en sí mismo. Si se almacenan rollos viejos con calor y alta humedad, la degradación se acelera drásticamente. El olor ácido característico — a menudo descrito como «olor a vinagre» — es la señal de advertencia: los grupos acetato se desprenden, se produce ácido acético y el proceso se autoalimenta. Algunos archivos informan de rollos que pasan de ser transparentes a un velo lechoso en pocos años. Esto no es reversible. Por ello, los rollos originales se almacenan en salas climatizadas — idealmente a 16 °C, 30 % de humedad relativa — y se digitalizan de forma preventiva.
Manipulación al cortar y digitalizar: La película de acetato se puede cortar más limpiamente que los formatos modernos de poliéster (introducidos más tarde), pero las juntas de corte se vuelven quebradizas con la edad. La manipulación no se trata de precaución por reverencia, sino de pragmatismo: una película envejecida se rasga más fácilmente, atrae polvo y puede causar arañazos en el escáner. Algunos digitalizadores rebobinan los rollos viejos varias veces lentamente antes de la transferencia real para estabilizar la estructura. Otros trabajan con soluciones de limpieza especiales, que sin embargo también conllevan riesgos.
La ruptura con la actualidad: Las tiras de película producidas modernamente utilizan poliéster (tereftalato de polietileno) como base — químicamente más estable, menos oloroso, pero menos sentimental. En el trabajo práctico, el acetato de celulosa hoy en día solo juega un papel en la restauración de archivos. Quien se enfrente ocasionalmente a él — en colecciones, proyectos de found footage o documentales sobre la historia del cine — debe saber: el material no es eterno. La digitalización no es opcional, es medicina de emergencia.