Vidrio óptico que divide la luz — parte hacia el visor, parte al sensor. Estándar en cámaras digitales para monitoreo en directo sin mecanismo de espejo.
El divisor de haz se sitúa en la trayectoria óptica entre el objetivo y el sensor: un disco óptico delgado que divide la luz incidente. Refleja aproximadamente el 50% hacia la pantalla de enfoque o el monitor, y el resto se transmite directamente al sensor de imagen. Esta es la solución principal para los sistemas de cámaras digitales sin mecanismo de espejo: ves en directo en la pantalla lo que el sensor está capturando realmente, sin la intervención de un complejo movimiento de espejo.
En la práctica, notarás el divisor de haz principalmente por dos cosas. Primero: la cantidad de luz que llega al sensor siempre está algo reducida — típicamente un 50% de transmisión, a veces incluso un 30-40% con cristales más densos. Esto no es un problema con los sensores modernos de alta sensibilidad ISO, pero en condiciones de muy poca luz o con objetivos extremadamente poco luminosos, se nota la pérdida de luz. Segundo: la vista en directo (live-view) prácticamente no tiene latencia y te muestra el enfoque, la exposición y la dominante de color en tiempo real — ideal para un enfoque crítico o cuando necesitas ajustar manualmente la luz de seguimiento. Algunas cámaras también ofrecen un espejo semitransparente como alternativa, que utiliza un principio similar pero divide la trayectoria óptica de manera diferente.
Al comprar o elegir una cámara, debes saber que no todos los divisores de haz son idénticos. Los modelos premium utilizan cristales multicapa con recubrimiento que minimizan los reflejos y mantienen la reproducción del color neutra. Las variantes más económicas pueden dejar una dominante de color verdosa-magenta, especialmente bajo luz artificial. Esto se notará más tarde en la edición o en la corrección de color — la vista en directo se verá diferente del material final.
Un consejo del día a día: antes de rodar, observa cómo se ve la cámara con tu configuración de iluminación estándar en la vista en directo. Si tu monitor o tu ojo tienen que cambiar constantemente entre la vista en directo y la reproducción para asegurarse de que el color y el brillo son correctos, es posible que tengas un problema de precisión con el divisor de haz. En ese caso, una pantalla de enfoque de referencia externa calibrada o un monitor de forma de onda pueden ayudar a evitar sorpresas posteriores en la edición.