Producciones fuera de los grandes centros de estudio — cine asiático, africano, latinoamericano con lenguajes visuales propios. Lo que no es Hollywood ni cine europeo mainstream.
El cine mundial no describe simplemente todo lo que no proviene de Hollywood o del mainstream europeo; es una delimitación consciente de las convenciones estéticas y narrativas que se han desarrollado en los grandes centros de producción. Quien se adentra en el cine asiático, africano o latinoamericano se da cuenta rápidamente: no son variantes exóticas de un lenguaje cinematográfico universal, sino sistemas autónomos. Los ritmos de montaje son diferentes. La cámara se sitúa de otra manera. El tiempo se narra de forma distinta.
En el set o en la sala de montaje, esto se concreta: una película china o iraní a menudo trabaja con planos mucho más largos de lo que la norma estadounidense prevé. La lógica del montaje no sigue el corte de tres puntos, sino una dramaturgia diferente, por ejemplo, en el cine de autor japonés o coreano, donde el silencio y los momentos de espera no se consideran fallos de ritmo, sino sustancia emocional. Una película africana o latinoamericana puede permitirse manejar la mecánica de la trama de forma más relajada, porque la expectativa cultural sobre la narración es diferente.
Lo práctico de esto: quien solo ha interiorizado los patrones de montaje de Hollywood tendrá problemas con este tipo de películas a la hora de montarlas, o peor aún, cuando tenga que entender por qué un director extranjero no remata ciertas escenas, aunque en el sentido clásico "no funcionen". El cine mundial te obliga a reaprender la gramática de las imágenes. El cine africano, por ejemplo, trabaja de manera diferente con la luz y el espacio, porque la infraestructura técnica fue durante mucho tiempo distinta. El cine asiático —especialmente en Japón, Corea del Sur, Taiwán— ha desarrollado, a través de décadas de cine de autor, un lenguaje visual propio que ahora se copia a nivel global porque funciona.
Hoy en día, el término se utiliza a menudo de forma abusiva desde el punto de vista del marketing, como si cualquier película con reparto no blanco fuera automáticamente "cine mundial". Eso es incorrecto. Se trata de las diferencias artesanales y conceptuales. Un blockbuster indio no es automáticamente cine mundial. Sin embargo, una película independiente de Corea del Sur sí lo es, porque aporta una lógica cinematográfica propia que no se puede traducir uno a uno al esquema de Hollywood.