Representación cinematográfica de países del Sur Global — cargada de clichés, exotismo o turismo de pobreza. Término crítico para visualidad acrítica.
Si en el set o en la sala de montaje te das cuenta de que la cámara escenifica exclusivamente miseria, subdesarrollo o «pobreza auténtica» —mientras la narrativa posiciona a los espectadores occidentales como salvadores—, te encuentras en el clásico imaginario del Tercer Mundo. Esto no es neutral, sino una postura ideológica que se ha solidificado durante décadas en documentales, películas de ONG e incluso largometrajes.
La crítica no se dirige a la representación de la pobreza o los conflictos en sí. Sino a la perspectiva selectiva y desempoderadora: La cámara muestra casas destruidas, niños hambrientos, funcionarios corruptos —pero nunca las estructuras locales, los movimientos de resistencia o los sistemas económicos que han provocado esta situación. Occidente permanece invisible, mientras que el «Sur» se presenta como un problema que necesita ayuda. Esto es porno de la pobreza —explotación emocional para llamados a donaciones o autoafirmación moral.
En la práctica, esto significa en el set: Presta atención a tu composición. ¿Posicionas a las personas frente a ruinas de manera que parezcan pequeñas y sin esperanza? ¿Utilizas gran angular para exagerar la miseria? ¿Excluyes a expertos locales de la imagen y conviertes en su lugar a un trabajador de ONG occidental en el protagonista? Estas decisiones no son «objetivas», sino que reproducen estructuras de poder coloniales. Lo mismo ocurre en la edición: ¿Qué sonidos utilizas? ¿Música exótica que marca el lugar como «extraño»? ¿O voces auténticas de personas locales?
El polo opuesto es el imaginario decolonial —no «positivo» ni embellecedor, sino complejo: Muestra conflictos sin voyeurismo, estructuras sin exotismo, personas como agentes de su propia historia. Esto requiere tiempo, perspectivas locales en el guion, directoras de fotografía locales que aporten sus propias narrativas. Relacionado con esto está el concepto de representación —¿quién narra, para quién, con qué cámara?