Montaje bruto para revisión interna — cortes preliminares, efectos sin pulir, notas del editor. Uso exclusivamente interno.
La película WIP (Work in Progress) es tu herramienta de trabajo durante la postproducción, no el producto final. Montas material, insertas marcadores de posición para efectos visuales, sincronizas el sonido provisionalmente y muestras al director o productor cómo funciona la historia en términos de tiempo y narrativa. Este es el momento en que todo es fluido: se cambian cortes, se acortan o amplían escenas, la música es intercambiable. Un WIP puede parecer un borrador a medio renderizar: cajas verdes en lugar de CGI final, audio de marcador de posición, marcas de color para corrección de color inacabada.
En el día a día, necesitas varias versiones WIP consecutivas. Finalizas una versión, el director la ve, da su opinión, tú editas según sus comentarios y muestras la versión 2.0. Esto suele durar semanas. La diferencia con el Director's Cut o el Final Cut real: el WIP no tiene pretensiones de calidad, no tiene una historia de aprobación clara, es efímero. Algunas producciones llevan listas de montaje en paralelo, para que el supervisor de VFX o el diseñador de sonido ya sepa qué planos se mantendrán finales y cuáles aún están en proceso.
Error frecuente: mostrar un WIP externamente —en festivales, a inversores, a la cadena de televisión— y luego sorprenderse cuando las críticas señalan la falta de efectos o los cortes toscos. Un WIP es lenguaje de trabajo interno, no un medio de comunicación externa. Si el productor o el financiador deben ver una versión, entonces ya se trata de un locked cut o al menos un picture lock —lo que significa que el montaje está definido, el sonido se ejecuta en paralelo y los planos de VFX están definidos al menos en un 80%. Un WIP, en cambio, puede ser completamente diferente mañana.
En la práctica del flujo de trabajo digital, a menudo trabajas con material proxy y previsualizaciones de baja resolución para editar rápidamente. El WIP aprovecha esto: no necesita ser de alta resolución ni calibrado por color. Lo exportas como H.264, lo pones en una memoria USB o lo subes al portal del proyecto. El objetivo: acelerar el bucle de retroalimentación sin perder tiempo en renderizados finales. Solo cuando el montaje de la historia (Story-Edit) está listo, comienza la verdadera finalización técnica.