Premio anual de la Western Association of Motion Picture Advertisers desde 1932 — honra actores jóvenes prometedores. Herramienta de marketing de estudios, no reconocimiento académico.
Cada año, poco después de Año Nuevo, la Western Association of Motion Picture Advertisers anuncia una lista de unos veinte actores prometedores —los llamados WAMPAS Baby Stars—. Desde 1932, ha sido una de las máquinas de marketing más antiguas y persistentes de Hollywood. Los estudios presentan a sus candidatos, las asociaciones publicitarias votan y el resultado es una lista destinada a impulsar carreras —o al menos a poner en marcha el aparato promocional.
Lo crucial: esto no es un reconocimiento artístico como los Premios de la Academia. Se trata de comercialización, de atractivo para el público, de quién se puede vender. El aparato de los estudios necesitaba entonces, como hoy, un mecanismo para colocar a los talentos emergentes, justificar las sesiones fotográficas, organizar los junkets de prensa. WAMPAS proporciona la etiqueta para ello. Un actor joven que aparece en la lista tiene de repente un argumento de venta frente a productores y directores —y el departamento de publicidad del estudio puede utilizar el reconocimiento en cualquier material de prensa. Es puro marketing.
En el set y en el día a día de la producción, la etiqueta no tiene significado. Ningún director rueda mejor porque su actor principal tenga el premio WAMPAS. Pero para el modelo de negocio subyacente —para los contratos, para las negociaciones salariales, para la colocación en revistas—, tiene un impacto. Algunos de la lista se convirtieron más tarde en estrellas (Janet Gaynor en 1933, Marilyn Monroe en 1953), otros desaparecieron sin dejar rastro. La tasa de fracasos es alta, lo que convierte la lista en un mero juego de pronóstico, no en una garantía.
Curiosamente, la lista WAMPAS es un artefacto de la era de los estudios, pero todavía existe. Esto demuestra cuánto la industria cinematográfica mantiene en funcionamiento las viejas máquinas de relaciones públicas mientras funcionen. Para un jefe de localizaciones o un becario de set, esto es secundario —pero para los asistentes de producción en la oficina, que deben organizar la logística, puede volverse relevante: una estrella WAMPAS puede necesitar un poco más de planificación de seguridad, quizás más atención mediática en el set. Es una señal silenciosa de que la producción se toma en serio a esa persona como activo de marketing.