Tarifa por copias digitales de película — sustituye las copias físicas de 35mm. Los distribuidores pagan a los estudios una tarifa plana por lanzamiento.
La Virtual Print Fee (VPF) surgió a principios de la década de 2000, cuando los estudios de cine y los exhibidores negociaban la transición de copias de celuloide de 35 mm a paquetes de cine digital (DCP). El problema era simple: los estudios querían distribuir sus películas digitalmente en miles de cines, pero los cines no podían permitirse los costosos servidores DCP y proyectores. La VPF fue el compromiso: una tarifa fija por lanzamiento que el distribuidor paga al exhibidor, independientemente de si este ha instalado o no nuevo hardware.
En la práctica, funciona así: el distribuidor acuerda con la cadena de cines una tarifa de VPF, normalmente entre 500 y 1.500 euros por copia, con variaciones regionales. El cine recibe un DCP del distribuidor, lo reproduce y el distribuidor paga la tarifa con sus ingresos. Suena justo, pero nunca lo fue realmente. Porque los costes reales de los DCP (creación, envío, archivo) suelen ser significativamente inferiores a la VPF global. Los estudios recuperaron sus inversiones en hardware indirectamente a través de cientos de películas, mientras que las grandes cadenas de multicines ya habían amortizado la VPF.
En el set, la VPF solo te afecta en lo que respecta a la creación del DCP y el acabado; aquí es donde se decide si se masteriza en 2K, 4K o incluso 8K. La VPF en sí es un problema del modelo de negocio de los distribuidores, no de la producción. Sin embargo, ha tenido una influencia indirecta: dado que los estudios querían recuperar sus inversiones más rápido, los lanzamientos de grandes éxitos se promocionaron de forma más agresiva y la calidad de imagen digital se estandarizó antes. El streaming ha hecho que la VPF sea en gran medida obsoleta hoy en día: ¿quién necesita copias de cine cuando Netflix se encarga de toda la infraestructura?
Para los productores independientes, la VPF fue durante mucho tiempo un grano en el zapato: pagaban tarifas completas de DCP, pero no recibían ninguna compensación de VPF. Solo con los modelos de distribución reformados a partir de 2018 se hizo más transparente. Si tienes una película para distribuir, tus distribuidores hoy en día suelen negociar de forma más abierta sobre los costes reales en lugar de tarifas fijas, un legado directo de la era de la VPF.