Copia física o digital para salas de cine — uno de cientos de copias idénticas. Variaciones mínimas en gradación de color y contraste entre copias son normales.
Una vez que la película está terminada, se aprueba la corrección de color y se entrega el máster DCP o de 35 mm, comienza la producción de las copias de distribución. Estas son las copias físicas o digitales que realmente llegan a los cines. Una gran producción puede generar cien o doscientas copias de este tipo, dependiendo de la amplitud del estreno. Cada una es técnicamente idéntica al máster, pero —y este es el punto clave— ninguna es absolutamente idéntica a las demás.
En el caso de las copias de distribución de 35 mm, las diferencias surgen del propio proceso de fabricación: los colores varían mínimamente según el lote y las condiciones de almacenamiento, el contraste puede variar uno o dos puntos porcentuales. Un técnico de laboratorio experimentado lo sabe y trata de compensarlo con la calibración, pero nunca será perfecto. En las copias de distribución DCP, es más sutil: los archivos son bit a bit idénticos, pero la proyección depende de cómo esté calibrado el servidor del cine, qué lámpara esté encendida en el proyector, qué antigüedad tenga la lente. Por lo tanto, la distribuidora debe proporcionar especificaciones de máster separadas para cada cine, y el técnico del cine debe realizar ajustes adicionales.
Para el director de fotografía y el colorista, esto a veces es frustrante: han pasado semanas sin salir de la sala de corrección de color para lograr la armonía perfecta, y luego hay cien versiones ligeramente diferentes en las salas de cine. Por eso, la aprobación final de las copias de distribución es una cita crítica: el colorista se sienta con la distribuidora, evalúa tres o cuatro pruebas físicas o referencias digitales y establece: esta es la norma. Todo lo demás se ajustará a partir de ahí.
En la práctica, la copia de distribución también implica un punto muy práctico: los plazos. La producción tarda de dos a cuatro semanas, dependiendo del número de copias y el formato. La fecha de estreno no se puede posponer arbitrariamente: las copias deben estar en los cines en la fecha anunciada. Esta es una restricción dura que todo productor y director experimenta en carne propia en algún momento. Quien dude demasiado en el montaje o el color, tendrá que asumir las consecuencias.