Primer pase público ante audiencia — con prensa, equipo e invitados. Lanza la carrera de distribución o festival.
La primera proyección de una película terminada ante público marca un punto de inflexión: de repente, la obra ya no se ve solo en la sala de montaje o durante la corrección de color, sino en un espacio real con gente real que reacciona. Este estreno suele determinar la carrera posterior de la película: una película puede fracasar ante el público, mientras que la prensa especializada la redescubre más tarde. O puede cautivar al público y la distribuidora duplica el número de copias para el lanzamiento.
Normalmente, el productor o la productora invita al estreno, a menudo en el marco de un festival de renombre como Berlín, Cannes o Venecia, donde la película celebra su estreno como candidata a concurso. A veces también se celebra en el cine local ante público y prensa de la zona, antes de que la película llegue a los cines de todo el país. La composición del público es estratégica: periodistas, profesionales del sector, inversores, familiares y amigos del director; la primera reacción emocional se registra hasta el último detalle.
Desde un punto de vista práctico, el estreno es la primera prueba de proyección en condiciones reales. El montaje está listo, la corrección de color está bloqueada, el DCP y el formato de cine están aprobados. Ahora se ve por primera vez dónde ríe el público, dónde se queda inmóvil; a veces solo aquí se detectan errores de montaje o problemas de sonido. El director suele sentarse tenso en la parte trasera, observando las reacciones como en un radar. ¿Fue el montaje demasiado rápido? ¿La música necesita más espacio? Estas conclusiones suelen llegar demasiado tarde para realizar grandes cambios, pero marcan la perspectiva sobre la propia obra.
Para la comercialización, el estreno es oro: fotografía, material de audio original de los invitados, primeros reportajes de prensa; todo se incorpora a la campaña de relaciones públicas. Una noche de estreno exitosa con ovación de pie se convierte en un activo de marketing. Al mismo tiempo, es también una superación psicológica de un límite: el momento en que el director deja de controlar la obra y la entrega al público. Después del estreno, nada es privado.