Material de encabezado y cola antes y después de la película principal — cuenta regresiva, pizarra, marcas de sincronización. El preroll inicia la proyección; el postroll señala el final.
Cada bobina de corte necesita un margen — arriba y abajo. El pre-roll se sitúa antes del material fílmico propiamente dicho y señala al proyeccionista: aquí empieza. El post-roll termina la bobina y indica cuándo se acaba. Ambos no son dramatúrgicos, pero sí absolutamente necesarios desde el punto de vista artesanal.
El pre-roll comienza típicamente con la cuenta atrás óptica — esa secuencia animada de números (10, 9, 8...) que desciende en el cine. No es mera decoración. Sincroniza el proyector, da tiempo al operador para comprobar el sonido y marca el punto exacto donde arranca la película principal. Antes de esta cuenta atrás, suelen seguir varios metros de película virgen o leader — leader estándar de 35mm en blanco o rojo, a veces con marcas de corte. Estos leaders también sirven como protección física para las imágenes reales al enrollar y desenrollar. A esto se suma una marca de sincronización — usualmente dos puntos o un círculo en el centro de la imagen de la pista de sonido óptica —, que une imagen y sonido a la perfección. Algunas salas también utilizan material de prueba en el pre-roll para comprobar la temperatura del color y el formato de proyección.
El post-roll funciona a la inversa. Después de la última imagen de la película, siguen de nuevo metros de leader, luego una clara marca de fin — a menudo un marco negro o leaders etiquetados, que señalan al operador: aquí termina la proyección. Esto es esencial para que la bobina no corra en vacío y comience el siguiente ciclo de trabajo. En el cine digital, estas funciones han perdido importancia — los archivos DCP traen sus metadatos —, pero en la distribución en 35mm y en la archivística, el pre-roll y el post-roll siguen siendo estándar.
En la práctica del montaje, esto significa que al finalizar un DCP o al masterizar para material físico, estos márgenes deben planificarse conscientemente. No son un error, sino artesanía. Un montador experimentado deja que el asistente de montaje prepare el pre-roll y no lo incluye en el proceso dramatúrgico — sino que lo oculta en la proyección.