Empresa francesa (1896–1935), pionera en cine — estandarizó formatos y proyección. Creó el sistema de estudios europeo.
Los hermanos Charles y Émile Pathé construyeron a partir de mediados de la década de 1890 una empresa que concibió el cine no como una atracción efímera, sino como un sistema industrial. Comprendieron pronto: quien establece los estándares, controla el mercado. No era ambición artística, era sentido comercial.
Pathé Frères revolucionó la producción mediante la integración vertical. Fabricaban no solo películas, sino también cámaras, proyectores y material cinematográfico. La famosa cámara Pathé —con su característico manivela y su construcción robusta— se convirtió en la herramienta de trabajo para los operadores en toda Europa. Al mismo tiempo, estandarizaron el formato de 35 mm y la perforación de la tira de película de manera tan consecuente que sus especificaciones se convirtieron de facto en el estándar mundial. En el set, esto significaba: intercambiabilidad. Un camarógrafo podía trabajar con equipo Pathé en cualquier lugar porque las especificaciones eran fiables.
En el montaje y la proyección, ocurría algo similar. Pathé estableció normas de exhibición que obligaban a los cines a construir sus proyectores según las especificaciones de Pathé —o a renunciar a sus películas. Eso era poder de mercado. Para nosotros hoy, lo importante es: definieron lo que significaba la técnica cinematográfica «profesional». Sus laboratorios establecieron estándares de calidad para las copias que se mantuvieron hasta la década de 1960.
El sistema de estudios que Pathé construyó en Europa funcionaba de manera diferente a Hollywood. Producían en masa —cientos de películas al año— con operadores, directores y personal técnico fijos. Era un pensamiento manufacturero en el cine. Un operador no era un artista, sino un artesano entrenado que filmaba según las directrices. Esta eficiencia permitió a Pathé penetrar en el mercado, no solo en Francia, sino en Rusia, Japón y América.
Pathé Frères no colapsó después de la Primera Guerra Mundial por obsolescencia técnica, sino por falta de adaptación a nuevas formas narrativas y por la competencia de otros estudios. Pero su legado permaneció: la idea de que la técnica cinematográfica necesita estandarización, que la fiabilidad es más importante que los experimentos artísticos, y que un aparato de estudio funciona de manera rentable si todos utilizan el mismo equipo y trabajan según las mismas reglas.