Reproducción sincronizada de rollo de imagen y sonido separados — película y cinta magnética bloqueadas juntas. Estándar analógico clásico.
En el flujo de edición clásico de la era analógica, la operación de interlock era el método de trabajo central para mantener el material de imagen y sonido sincronizado. Tenías dos máquinas separadas —un proyector de cine de 35 mm y un magnetófono de cinta magnética— conectadas entre sí a través de un bucle de control electrónico. Una señal de sincronización (tono piloto) corría en la tira de película o era generada por una tercera unidad de control y obligaba a ambos dispositivos a funcionar a la misma velocidad exacta. Esto era crucial: una deriva de solo unos pocos fotogramas provocaba problemas de sincronización labial que más tarde eran inasequibles.
La aplicación práctica en la edición funcionaba así: el editor rebobinaba la versión preliminar y la cinta de sonido en los equipos de interlock, iniciaba la sincronización y veía en vivo cómo la imagen y el sonido se unían. Si necesitaba hacer un corte, primero marcaba ambos medios con tinta o lápiz —exactamente en el mismo punto de fotograma—. Luego, ambos se cortaban físicamente. Esto requería habilidad y paciencia. En secuencias más largas —especialmente en el procesamiento de música o diálogos—, el interlock era indispensable, porque solo así se podía asegurar que el sonido original se acoplara a la imagen.
Un problema común: si la correa de transmisión del magnetófono estaba desgastada o la sincronización electrónica no era perfecta, el bloqueo se perdía gradualmente. Al final de una bobina de 20 minutos, podían surgir varios fotogramas de desfase, lo que provocaba problemas en la siguiente iteración de edición. Por eso, el mantenimiento regular de estos equipos no era opcional. Los buenos montadores conocían su equipo de interlock como un artesano conoce sus herramientas.
Con la digitalización, la operación de interlock desapareció como práctica física, pero el principio vive en los NLE modernos; allí se llama video lock o reproducción sincronizada. Sin embargo, quienes aún editan material de archivo de 16 mm o 35 mm se encontrarán con equipos de interlock. Los pocos estudios que aún trabajan en analógico mantienen estas máquinas en funcionamiento, no por nostalgia, sino porque funcionan y conservan la calidad de imagen característica.