Gastos mínimos diarios o semanales que el productor debe cubrir antes de ganancias — alquiler, gastos generales, salarios. Número clave en financiación.
Antes de que el primer euro de beneficio llegue al estudio, la maquinaria tiene que funcionar, y eso cuesta. El presupuesto fijo (o coste operativo) es el gasto mínimo diario o semanal que una oficina de producción, un estudio o una productora independiente debe cubrir para poder existir. El alquiler de oficinas y almacenes, los seguros, los salarios del personal fijo, los gastos generales, la administración... todo esto funciona 365 días al año, independientemente de si se está rodando o no. El productor no trabaja contra el punto de equilibrio, sino contra esta cifra. Quien desconoce su presupuesto fijo, no sabe cuánto beneficio genera realmente un proyecto.
En la práctica, esto significa que un presupuesto de dos millones de euros para un largometraje puede acabar generando menos de lo esperado si los costes fijos mensuales son de 50.000 euros y la postproducción se retrasa seis meses. Estos meses cuestan dinero, aunque no se esté rodando. Por eso, los productores experimentados calculan las brechas del presupuesto fijo, no solo los días de rodaje, sino también el "tiempo muerto" entre la producción y la entrega. En las series, este cálculo se convierte en un factor decisivo: una serie de 8 episodios con largas pausas entre temporadas puede volverse rápidamente poco rentable si el estudio no cubre sus costes fijos.
El umbral también es relevante psicológicamente. Los financiadores y los estudios piensan en unidades de presupuesto fijo, no en presupuestos de películas individuales. Una película que recauda 200.000 euros puede ser un mes de pérdidas totales para un estudio con un presupuesto fijo mensual de 400.000 euros, mientras que la misma película es un éxito para una productora boutique más pequeña con costes fijos de 20.000 euros. Por eso, no todos los proyectos escalan para todos los productores. Quien rueda permanentemente por encima de sus necesidades de presupuesto fijo, se dirige contra la pared, independientemente del éxito de taquilla de películas individuales. Por el contrario, proyectos modestos y mal valorados pueden ser económicamente viables si cubren el presupuesto fijo y mantienen al equipo ocupado. Se trata de estabilidad del sistema, no de obras de arte individuales.
Por término medio, las productoras establecidas calculan un punto de equilibrio entre el 120 y el 150 por ciento de su presupuesto fijo: el margen para redundancia de personal, fondos de emergencia y beneficios. Quien trabaja por debajo de esa cifra, está mermando su patrimonio.