Micrófono de largo alcance con trípode — hasta 5 metros sin grúa. Ideal para planos abiertos donde el técnico no cabe en cuadro.
Necesitas sonido para un plano general (wide shot) donde la cámara está a 8 metros de distancia, y la pértiga de sonido normal apenas te llega a la altura del pecho de los actores. Aquí es donde entra el micrófono jirafa: una pértiga de sonido de longitud extrema, montada sobre un trípode estable, que te ofrece un alcance de hasta 5 metros sin necesidad de grúa o dolly. El artilugio no es elegante, pero funciona cuando el espacio es limitado y la escena es demasiado amplia para técnicas de pértiga convencionales.
En la práctica, montas el micrófono jirafa delante o detrás de la escena —generalmente fuera del encuadre— y lo diriges hacia la posición de habla. La ventaja es obvia: ningún operador tiene que aparecer en plano, no hay hombros voluminosos, ni restricciones de movimiento. Perfecto para planos con Steadicam, grúas de cámara o planos generales de establecimiento (establishing shots) amplios, donde un operador de pértiga no puede estar físicamente presente. Sin embargo, a cambio de estabilidad, sacrificas flexibilidad; una vez posicionado, un ajuste rápido a nuevas posiciones de los hablantes es difícil. El propio trípode necesita espacio y debe estar firmemente anclado, de lo contrario, captarás viento o vibraciones.
Técnicamente, deberías montar el micrófono —generalmente un condensador cardioide o supercardioide como un Sennheiser MKE 600 o Rode Wireless GO— en el punto más alejado de la pértiga y trabajar con un cortavientos. A 5 metros de distancia, obviamente pierdes cercanía e intimidad; compénsalo aumentando la sensibilidad y con un control activo del viento. La pértiga en sí debería ser de carbono ligero; el aluminio se vuelve demasiado pesado, y la elasticidad es tu enemiga si la construcción empieza a oscilar.
Utilizas micrófonos jirafa en documentales cuando se ruedan entrevistas en entornos naturales, o en escenas de largometrajes con gran angular extremo y posición de cámara fija. En rodajes de bajo presupuesto, valen oro porque ahorran costosos movimientos de grúa. Pero seamos sinceros: si puedes elegir entre una pértiga jirafa y un operador móvil, elige al operador. Este artilugio solo es la solución cuando no hay otra manera, y es precisamente entonces cuando te salva el día.