Productor o productor de línea que autoriza gastos y permisos de rodaje — controla presupuesto y cronograma. Sin él, no hay rodaje.
El Gatekeeper se sitúa entre el equipo creativo y los financiadores, y no es un puesto cómodo. Por lo general, el productor ejecutivo o un jefe de producción dedicado actúa como Gatekeeper: esta persona decide si se aprueba un gasto, si se puede exceder un día de rodaje o si un equipo especial adicional encaja en el presupuesto. Sin esta función de control, toda producción se descontrola. El Gatekeeper no es malvado, es necesario.
En la práctica, esto significa lo siguiente: el director de fotografía quiere un día adicional de grúa, el director desea otra localización, el equipo de arte necesita elementos de escenografía más caros. Todas estas peticiones llegan al Gatekeeper. Él o ella no solo examina los costes, sino también el beneficio temporal y la utilidad para la calidad de la película. Un buen Gatekeeper no es un simple autómata de sí/no: conoce las reservas del presupuesto, entiende los objetivos creativos y puede decidir rápidamente. No solo influyen los gastos actuales, sino también las provisiones para la postproducción y los problemas imprevistos, que garantizados aparecerán.
La habilidad clave del Gatekeeper es la rapidez informada. Un proceso de decisión que dura dos días es inútil en el set; para entonces, las condiciones de luz habrán desaparecido, el decorado se habrá desmontado o el actor habrá pasado a la siguiente escena. Al mismo tiempo, la negligencia en la gestión del presupuesto puede hacer fracasar toda una producción, especialmente en producciones independientes o de televisión más pequeñas, donde las reservas son escasas.
Relacionados con esta función están el concepto de Line Producer (a menudo idéntico) y la función de Production Manager. La diferencia: el Gatekeeper tiene poder de decisión; el Production Manager solo puede recopilar información y presentarla al Gatekeeper. En muchas producciones grandes, el Gatekeeper es una persona independiente; en rodajes más pequeños, el propio productor asume esta tarea, a menudo en detrimento tanto de la creatividad como de la gestión, debido a los constantes conflictos de objetivos. Una relación establecida y de confianza entre el Gatekeeper y la dirección vale oro: entonces no solo el presupuesto funciona de manera más inteligente, sino que la comunicación en el set es más relajada.