Dos cámaras de 35 mm sincronizadas montadas en tándem — permite captura estereoscópica 3D o tomas redundantes gemelas. Raro pero esencial para producciones 3D grandes.
Doble proyector
Dos cámaras de 35 mm, sincronizadas mecánica y electrónicamente, montadas una detrás de la otra en un eje: esa es la idea central. El doble proyector te permite capturar dos imágenes idénticas en el mismo instante exacto, ya sea para estereoscopía real o como medida de seguridad cuando una segunda toma simultánea del mismo plano es indispensable. Esta configuración era y es extremadamente rara en la producción diaria, debido a los considerables requisitos técnicos y a que las cámaras digitales modernas ofrecen soluciones mucho más elegantes.
Históricamente, el doble proyector se utilizó en la ola de estereoscopía de la década de 1950. Películas como Bwana Devil o los primeros experimentos en 3D funcionaron según este principio: dos cámaras con una distancia de objetivo ligeramente desplazada (distancia interpupilar) capturaban la escena simultáneamente para crear posteriormente la profundidad espacial mediante una proyección adecuada. Los dos negativos se revelaban por separado y se registraban y combinaban en postproducción. El esfuerzo era inmenso: sincronización mediante engranajes, sistemas de control de exposición divididos, ópticas idénticas.
En el contexto de la producción moderna, el doble proyector funciona según un principio diferente: montas dos cámaras digitales o digitalizadas de 35 mm tan juntas que funcionan en perfecta sincronía temporal. Esto puede ser necesario cuando, por ejemplo, en escenas de acción o acrobacias costosas, necesitas dos negativos separados sin tener que repetir la escena. Algunas secuencias de escenas eran tan caras que un nuevo rodaje era imposible; aquí, la cámara doble te garantizaba una versión de respaldo en una sola toma. El montador recibía dos rushes completos y temporalmente sincronizados de una sola toma.
Los obstáculos prácticos siguen siendo considerables: tolerancias mecánicas, deriva de sincronización durante tomas largas, filtración diferente y pérdida de luz por la óptica del divisor de haz (si se utiliza), todo esto requiere una preparación meticulosa. Las soluciones modernas, como la captura digital redundante o simplemente dos cámaras espacialmente separadas con sincronización posterior en el NLE, han relegado al doble proyector clásico a un nicho. Sin embargo, en ciertos proyectos de estereoscopía o escenarios de presupuesto extremo donde la repetición está excluida, esta configuración sigue siendo relevante: es una de las últimas soluciones mecánicas para la captura dual absolutamente síncrona.