Imagen capturada en sensor en lugar de película — RAW, codec o comprimido. Estándar desde los 2000; espacio de color, profundidad de bits y códec definen el flujo posterior.
El vídeo digital ha transformado la producción de manera fundamental, no solo porque las cámaras son ahora más ligeras y baratas, sino porque la decisión técnica en el set determina directamente la postproducción, la corrección de color y el formato de salida. Mientras que la película era una sustancia física y química, los sistemas digitales almacenan la información de la imagen como datos. Esto puede sonar trivial, pero significa que no se negocia con una emulsión, sino con las características del sensor, la compresión del códec y los modelos de color.
La grabación se realiza en tres estrategias fundamentalmente diferentes. Los formatos RAW (RED, ARRI RAW, Blackmagic DNG) capturan datos brutos del sensor: información máxima, flexibilidad máxima en edición, carga máxima en el disco duro. Los códecs intermedios como ProRes o DNxHD ofrecen pérdidas de compresión que son invisibles para el ojo humano, pero reducen considerablemente la carga de almacenamiento y de procesamiento. Los códecs de entrega (H.264, H.265) son formatos de transporte: pequeños, eficientes, pero no adecuados para la edición. La estrategia que elijas dependerá del presupuesto, el cronograma de edición y la salida final. Una producción de televisión UHD rara vez necesita 12 bits RAW; una película de cine 4K difícilmente necesita otra cosa.
El espacio de color y la profundidad de bits son los dos parámetros que influyen en el trabajo de color. 8 bits significan 256 niveles por canal, insuficientes para una corrección de color agresiva, especialmente en las sombras se producen posterizaciones. 10 bits (1024 niveles) es el estándar actual para formatos profesionales. 12 bits RAW ofrece máxima flexibilidad en la suite de postproducción digital (DI). El espacio de color —ya sea Rec.709, DCI-P3, Rec.2020— determina qué tonos de color puede capturar la cámara. Una grabación S-Log o V-Log se ve plana y desaturada en el monitor, pero almacena información de color en áreas que las cámaras Rec.709 perderían.
En la práctica, esto significa que no puedes decidirlo todo en la edición. Con las cámaras digitales, estableces los parámetros esenciales —profundidad de bits, espacio de color, códec— en el set. El formato RAW ofrece una salvación, pero cuesta tiempo y espacio. Los códecs intermedios son el camino pragmático para producciones rápidas. Los códecs de entrega son solo para archivo y proyección, no para trabajo creativo. La elección de la cámara, por lo tanto, también es una elección sobre cuánta libertad de control tendrás después.