Tabla de pizarra frente a cámara — registra escena, toma, sincronización. El golpe del clapper sincroniza imagen y sonido en postproducción.
En cada set, se coloca frente a la cámara: la claqueta. Una herramienta aparentemente simple, pero esencial para toda la producción posterior. La pizarra a rayas blancas y negras documenta en tiempo real qué escena, qué toma, con qué parámetros se está grabando. Nombre del director, director de fotografía, grabación de sonido: sí o no. Todo debe estar allí, legible para la cámara, antes de que se exponga el primer fotograma.
El mecanismo crucial es el brazo de la claqueta, ese brazo móvil en la parte superior que se cierra de golpe. En ese instante, con el "clap", se sincronizan dos flujos de datos fundamentalmente diferentes: la imagen de la cámara y la grabación de sonido paralela (generalmente en un grabador separado como Zoom o Sennheiser). El sonido del golpe de la claqueta crea un pico característico en la forma de onda de audio; el cierre visible del brazo proporciona al editor un punto de sincronización, un punto de referencia donde la imagen y el sonido coinciden perfectamente. En la edición, estos dos eventos se superponen y el resto se sincroniza automáticamente. Sin la claqueta, tendrías que buscar manualmente fotograma a fotograma dónde empieza a encajar el diálogo, una tortura.
En la práctica: el guionista o la producción gestionan la asignación de números. Escena 14, Toma 3 significa que esta combinación de escena ya se ha filmado dos veces. Rápidamente queda claro qué tomas prefiere el director, qué problemas hubo ("luz", "sonido", "error del actor", todo anotado). En las cámaras digitales modernas, a menudo se sincroniza un código de tiempo en paralelo, lo que teóricamente reduce la dependencia del sonido de la claqueta. Sin embargo, en muchas producciones, especialmente las de bajo presupuesto o documentales, la vieja pizarra sigue siendo la única herramienta de sincronización fiable.
Un último punto práctico: deja que la claqueta entre antes del set, nunca después. El editor necesita la información en el fotograma, y la edición siempre comienza desde la claqueta. Una claqueta olvidada es información olvidada, y eso cuesta tiempo valioso en postproducción.