Vara articulada con micrófono al extremo — el microfonista la posiciona justo fuera de cuadro para diálogos limpios. Estándar en rodajes.
El pértigo de sonido es el caballo de batalla de toda grabación de sonido en set: una vara telescópica o articulada en cuyo extremo se monta un micrófono de cañón. El asistente de sonido (también llamado operador de pértigo) sostiene la vara durante toda la toma y posiciona el micrófono lo más cerca posible de los actores que hablan, sin invadir el encuadre de la cámara. Esto suena sencillo, pero requiere precisión absoluta, memoria muscular y una comprensión sólida de la composición de la imagen.
En la práctica, se suele trabajar con una longitud de pértigo de entre 3 y 5 metros, dependiendo del tamaño del set y la posición de la cámara. El pértigo se introduce en el encuadre desde arriba, ya que la cámara normalmente filma a la altura de los ojos o por debajo. La distancia ideal al micrófono es de unos 30-50 centímetros de la boca del hablante; más cerca se vuelve técnicamente difícil (ruido de manipulación, plosivas), más lejos se deteriora la direccionalidad y el sonido ambiental se vuelve demasiado dominante. En escenas de diálogo paralelas o cercanas, el asistente de sonido debe ajustar constantemente: una mano sostiene el pértigo, la otra regula la altura y el ángulo mediante un mando a distancia articulado o por pura fuerza del brazo. Después de una jornada de rodaje de ocho horas con más de 30 tomas, el brazo se siente como plomo.
Requisitos prácticos: El pértigo de sonido debe ser absolutamente estable: cualquier bamboleo, cualquier crujido en la articulación será captado por el micrófono. Por eso se trabaja con pértigos de carbono (ligeros pero rígidos) o pértigos profesionales de aluminio de fabricantes de renombre. La cápsula del micrófono en sí se aloja en soportes elásticos (shock mount) para desacoplar las vibraciones del cuerpo del pértigo. Es obligatorio un cortavientos (Zeppelin o funda de algodón), incluso en estudio si el aire acondicionado o la ventilación están encendidos.
El operador de pértigo debe comunicarse continuamente con la dirección, la cámara y los actores: ¿Dónde está la cámara? ¿Cuál es el encuadre? ¿Qué actor habla primero? Solo así se puede posicionar el pértigo a tiempo sin ser sorprendido. En producciones grandes, a menudo hay un operador de pértigo para el diálogo y otro separado para los sonidos ambientales: pasos, ruidos de puertas, crujidos. El manejo del pértigo de sonido no es una tarea secundaria, es un oficio independiente que requiere años para dominarlo realmente bien.