Captura sonido limpio y ambiente en set — su calidad de grabación determina lo que recibe el ingeniero de mezcla.
El técnico de sonido se sitúa entre la dirección y el montaje; su grabación es la base de todo lo que se hará posteriormente con el sonido. En el set, asume la plena responsabilidad de que los diálogos lleguen limpios, de que las grabaciones de ambiente sean utilizables y de que ningún artefacto técnico sabotee la postproducción. Quien descuida esta labor, obliga al ingeniero de sonido en el montaje a trabajar con chapuzas que no se pueden arreglar.
El trabajo práctico comienza antes del inicio del rodaje: explorar frecuencias, detectar ruidos de fondo —ya sea aire acondicionado, tráfico o silbidos del viento. Ajustar niveles, no de oído, sino a la vista de los medidores y con margen hacia arriba. El técnico de sonido trabaja con micrófonos inalámbricos, de solapa, direccionales —según la escena. Monitoriza en directo con auriculares, escucha lo que la cámara no ve e informa inmediatamente de los problemas antes de que la escena se haya rodado. Una interferencia indefinible tres segundos antes del corte cuesta una repetición, y el técnico de sonido debe detectarla mientras la escena aún se está rodando.
La documentación es su segundo oficio: tomar notas sobre qué micrófono se usó, dónde, qué frecuencias, qué tomas son utilizables. El puesto de montaje necesita esta información para poder seleccionar posteriormente la toma de audio correcta para las imágenes correctas. Grabaciones de sonido mal documentadas provocan confusiones y pérdida de tiempo en postproducción. Además, el técnico de sonido debe poder hablar con el ingeniero de sonido, el montador y el director —no de forma técnicamente abstracta, sino práctica: "El sonido directo aquí tiene una reverberación ambiental que no necesitas en la escena 23". Esta evaluación ayuda enormemente a la postproducción.
El equipo debe ser fiable: grabadoras con redundancia (dos pistas grabadas en paralelo), cables sin falsos contactos, baterías con reserva. Un técnico de sonido con hardware deficiente es como un director de fotografía con una lente sucia. La mayoría trabaja hoy en día en digital, grabando a un mínimo de 24 bits / 48 kHz, a menudo a mayor calidad. Grabaciones "raw" sin compresión, para que el ingeniero de sonido tenga máxima flexibilidad en la edición. El técnico de sonido no es un músico, sino un artesano de la acústica, y esta maestría determina cuán profesional o diletante suena la película terminada.