Manipulación digital del obturador en post o en vivo — ralentiza o acelera movimientos sin cambiar framerate. Crea efectos de tiempo surrealistas sin cámaras de slow-motion reales.
Ya lo conoces: la acción debe parecer atemporal de repente, pero tu cámara graba a una tasa de fotogramas estándar. El ramping es la herramienta para ello: una manipulación digital de la velocidad de obturación que ralentiza o acelera artificialmente los movimientos sin que tengas que grabar físicamente a 120 fps o 240 fps. El truco funciona en postproducción o en directo a través de fotogramas clave en la velocidad de obturación o mediante la interpolación de los propios fotogramas.
En su uso clásico: grabas normalmente a 24 fps y, en DaVinci Resolve o en la propia cámara (Sony FX30, ciertos modelos RED), manipulas el cierre o utilizas algoritmos de interpolación de fotogramas para calcular nuevos fotogramas entre los existentes. El resultado no es una auténtica cámara lenta: el movimiento se estira artificialmente, pero parece más orgánico que un simple ramp de velocidad a partir de fotogramas repetidos. La calidad depende en gran medida de lo bien que interpole el software. Con un ramping demasiado agresivo, se producen efectos fantasma o rastros de movimiento artificiales, un artefacto conocido que debes controlar.
Práctico en el set: muchos cineastas utilizan el ramping para momentos dramáticos: un golpe se ralentiza durante la acción y luego vuelve a la normalidad. Esto crea efectos temporales surrealistas sin tener que lidiar con cámaras de alta velocidad. También es ideal para producciones con presupuesto, donde el material real a 240 fps es caro y consume mucha memoria. Sin embargo, al planificar, debes saber que el ramping funciona mejor en acciones de alto contraste, bien iluminadas y con líneas de movimiento claras. Con detalles finos o movimientos planos, la interpolación se hace visible, ese es el precio.
Un error común: combinar el ramping con compresiones de códec normales. Cuanto menos pérdida tenga tu material, más limpia será la interpolación. Esta es también una de las razones por las que muchos coloristas prefieren ProRes o incluso códecs intermedios para cortes con mucho ramping. El timing es crucial: un ramp sobre dos fotogramas resulta discordante, sobre 15-20 fotogramas suele ser elegante. Tampoco debes trabajar con diferencias de factor extremas (ralentizar 2x a acelerar 0.5x en un segundo provoca náuseas en el espectador). El ramping es un oficio sutil, no un efecto.