Nombre artístico bajo el cual trabaja un actor, director o técnico — generalmente por razones de marketing o privacidad. La identidad de pantalla diverge del nombre legal.
En el set o en los créditos — los nombres son marcas. Quien trabaja bajo un seudónimo toma una decisión consciente sobre su identidad pública. Esto puede ocurrir por pura estrategia, a veces por necesidad. Un director que antes hizo música bajo otro nombre puede reiniciar su oficio visual con un nuevo nombre — el espectador entonces no asocia ninguna otra obra con él. A la inversa: un actor con un apellido difícil cambia a un nombre pegadizo y apto para el cine. Esto no es una mentira, sino una práctica profesional.
La constelación clásica eran nombres europeos o judíos en Hollywood — los estudios exigían cambios de nombre como estándar industrial. Marion Michael Morrison se convirtió en John Wayne, quien luego se convirtió en un ícono. Nadie en el montaje o en la comercialización pregunta por el certificado de nacimiento; el nombre en el póster es la persona. En el montaje, al editor no le importa cómo se llame realmente el actor — pero el distribuidor sabe exactamente que ese nombre atrae al público.
Los técnicos usan seudónimos con menos frecuencia, pero sucede: un director de fotografía que trabaja para dos compañías de producción competidoras puede aparecer bajo otro nombre en una de ellas. Un compositor que escribe música para varios directores a veces firma de manera diferente — para sugerir exclusividad o para ocultar las interconexiones entre géneros. El nombre es aquí una medida de protección contra conflictos contractuales y de marca.
Modernamente, la práctica se ha intensificado: un director de fotografía, conocido por su propio nombre, puede preferir trabajar anónimamente para un tipo de película (publicidad, independientes, género). O en el caso inverso — firmar bajo seudónimo en grandes producciones para mantener el misterio. En los créditos, el nombre se convierte en una firma, y todos saben que esta firma es una elección consciente. La transparencia digital ha debilitado la protección administrativa, pero la fijación de marca sigue siendo válida: un nombre es un posicionamiento, no un documento de identidad. Esto se aplica desde la estrella hasta la tubería anónima de VFX.