Pantalla plana con tecnología de gas ionizado — alto contraste, ángulos de visión amplios, respuesta rápida. Estándar en video village hasta que LED lo reemplazó.
En el set, durante el rodaje, necesitas un sistema de monitorización que te muestre inmediatamente lo que la cámara está captando. En los años 2000, las pantallas de plasma eran la mejor solución para ello. El principio: dos placas de vidrio con una mezcla de neón y xenón ionizado entre ellas. Cuando se aplica voltaje, el gas se enciende y produce radiación UV, que hace que los fósforos brillen. El resultado era un contraste impresionantemente alto y ángulos de visión extremadamente amplios, ideal cuando el gaffer, el equipo de grips y tres asistentes tenían que mirar el monitor simultáneamente sin que la calidad de imagen se degradara.
Las ventajas prácticas eran considerables: los plasmas mostraban el negro de verdad, porque los píxeles se apagaban por completo. El tiempo de respuesta era inferior a un milisegundo, por lo que no se veía desenfoque de movimiento en movimientos de cámara rápidos. Esto era crucial para el control del enfoque. En el video-village, los productores y el director podían juzgar la composición de la imagen incluso desde posiciones laterales, sin que el monitor se lavara como un panel TFT. Para los monitores del DP en el autobús de video o en la sala de etalonaje, los plasmas eran prácticamente la única opción en aquel entonces.
El gran inconveniente: los efectos de quemado. Si tenías la misma imagen en pantalla durante horas, por ejemplo, un fotograma fijo durante la configuración de la iluminación, podía quemarse permanentemente. Además, los plasmas consumían mucha más energía que las tecnologías LCD o LED posteriores, y los aparatos se calentaban mucho durante su funcionamiento. Esto era un problema real en verano en exteriores. Después de unas 30.000 horas de funcionamiento, la luminosidad disminuía notablemente.
Hoy en día, apenas encontrarás plasmas en producciones activas. Los monitores LED y, en particular, los OLED han desplazado esta tecnología: mejor eficiencia, sin quemado, formatos más compactos. Pero cualquiera que haya estado en un set grande en los años 2000 y principios de 2010 todavía recuerda la calidad de imagen característica: esos negros nítidos que tranquilizaban la vista. En retrospectiva, una tecnología de transición sólida entre el CRT y el estándar actual.