Reexposición fotográfica del film original a través de elementos ópticos para crear efectos — cámara lenta, transiciones, zooms, morphing. Precursor del compositing digital.
El procedimiento de efectos ópticos fue durante mucho tiempo la única forma de combinar varios elementos de película en la propia cámara. Se colocaba el negativo o positivo en un dispositivo especial — la impresora óptica — y se fotografiaba con una segunda cámara. Esta segunda cámara podía hacer zoom, panorámica, cambiar la exposición o ajustar el material fotograma a fotograma. Así se crearon cámaras lentas, time-lapses, fundidos y los primeros efectos de zoom, mucho antes de que se pudiera editar digitalmente. Un director de fotografía operaba la óptica, mientras que el técnico de efectos controlaba los movimientos del original fotograma a fotograma.
La clave técnica residía en la precisión: cada fotograma debía ser expuesto exactamente en la misma posición, de lo contrario el resultado parpadeaba. Por eso se trabajaba con cuchillas de rejilla y marcas de posición. Quien quería combinar dos o tres capas — por ejemplo, una persona delante de un fondo — exponía el material varias veces seguidas. Esto requería una disciplina y experiencia absolutas. Un error en el tercer o cuarto pase significaba: todo de nuevo desde el principio. Por eso los técnicos de efectos ópticos eran especialistas muy bien pagados, y los efectos de Tirage Optique eran caros y requerían mucho tiempo.
En la práctica, a menudo se trabajaba con rollos de negativo de cámara separados: la capa de acción, la máscara, el fondo — cada uno rodado por separado y luego compuesto ópticamente. La gran desventaja: cada proceso de copia deterioraba ligeramente la calidad de la imagen, cada fotograma mostraba un grano mínimamente diferente. Con cuatro o cinco capas, esto era claramente visible — pérdida de nitidez y rango de contraste. Por eso se intentaba rodar los efectos de la manera más económica y en tiempo real posible, en lugar de retocarlos posteriormente.
Con la digitalización en los años 90, la técnica de copiado óptico se volvió obsoleta. El software de composición asumió todas estas funciones — sin pérdida de calidad de imagen, sin esperar copias físicas. Sin embargo, el Tirage Optique sigue siendo relevante en los libros de texto de historia del cine: con él se entiende por qué los efectos en películas antiguas a veces parecen compuestos de forma visible, y se aprende la lógica metódica del montaje capa por capa, que el compuesto digital imita.