Compañía de Corman para cine de género económico (1970–1981) — distribuyó films de horror, acción y sci-fi mediante alianzas europeas. Trampolín para independientes.
New World Pictures de Roger Corman — esa fue la productora que, entre 1970 y 1981, marcó el cine de bajo presupuesto de EE. UU. como pocas otras. La estrategia de Corman era brutalmente económica: rodar una película en dos o tres semanas, por menos de 300.000 dólares, llenarla de atractivo de género —terror, acción, ciencia ficción— y lanzarla a los cines. Mientras los estudios establecidos se perdían en presupuestos de diez millones, New World Pictures introducía docenas de películas al año en la cadena de distribución. Funcionó porque el equipo de Corman entendió que no necesitas gastar mucho para generar tensión. Un disfraz de alienígena de látex, cortes rápidos, música sincronizada —y listo, el B-movie que llenaba las salas de cine.
La compañía fue a la vez una incubadora de talentosos directores emergentes. Directores como Jonathan Demme, Martin Scorsese (como montador), Joe Dante y Jim Cameron aprendieron el oficio bajo presión. El set era tu mejor escuela de cine —sin tiempo para discusiones, solo acción. El principio de Corman: dale a un joven cineasta hambriento 200.000 dólares, dos semanas y un concepto sólido, y obtendrás algo crudo, a menudo genial. Esta cultura de la eficiencia —rodar rápido, montar rápido, vender rápido— marcó el cine independiente de los 80 y 90.
En la práctica, New World funcionaba a través de una red de coproducciones europeas. Se agrupaba la financiación a través de Francia, Italia, España, lo que reducía los costos de producción y segmentaba los derechos de distribución regionalmente. Un director rodaba una película de acción en el sur de Europa, New World agrupaba los derechos para América del Norte, los socios europeos se hacían cargo de sus mercados. Fue una estructuración financiera eficiente, años antes de que se convirtiera en el modelo estándar de Hollywood.
En 1981, New World cerró —no porque la fórmula hubiera fracasado, sino porque el mercado se saturó y el videocine erosionó el mercado cinematográfico para los B-movies. Pero el legado perduró: el modelo de producción de Corman demostró que el cine no tiene por qué ser caro para ser funcional. Incluso hoy, las producciones independientes operan bajo este esquema —bajo presupuesto, alta velocidad de producción, fórmula de género probada. New World Pictures fue la prueba de que el cine independiente y rentable es posible.