Películas que ya no existen físicamente — descomposición del nitrato, destrucción, pérdida de archivo. ~90% de los primeros silentes se perdieron.
Los archivos cinematográficos conocen pocas realidades más trágicas que la confrontación con la nada: rollos que nunca llegaron al depósito, nitrato que se ha disuelto en olor a vinagre, o almacenes que se incendian. Las películas perdidas no son un problema teórico, son una realidad industrial, y quien trabaje en archivos el tiempo suficiente sentirá el vacío donde debería haber estado una obra importante.
Las cifras son brutales: de los aproximadamente 10.000 largometrajes estadounidenses de la era del cine mudo (1890-1930), hoy se estima que solo existe entre el 10% y el 15% completo. El resto desapareció porque los estudios consideraron que los negativos eran un desperdicio de espacio y los fundieron, porque el nitrato se descompone incluso con un almacenamiento ideal —el material es químicamente inestable, una bomba de relojería en cualquier depósito— o porque las guerras, los incendios y la negligencia hicieron de las suyas. Los archivos europeos perdieron décadas de material en dos guerras mundiales. Los primeros clásicos soviéticos: en su mayoría solo accesibles en copias dañadas, los negativos originales, perdidos. Incluso de las décadas de 1940 y 1950 faltan docenas de largometrajes de los grandes estudios, porque en aquel entonces no se sabía que la digitalización se convertiría algún día en el estándar.
En el plató o en la sala de montaje rara vez se siente esto directamente, pero marca qué películas podemos ver y cuáles no. Un material restaurado, proveniente de una copia de archivo, tiene cualidades diferentes a un negativo conservado original; el contraste, la nitidez de los detalles, la información del color están limitados. Algunas películas solo existen en versiones televisivas en blanco y negro o en versiones en idiomas extranjeros con montajes alterados. Estas pérdidas fueron simplemente aceptadas durante mucho tiempo, hasta que la restauración digital y la cooperación internacional entre archivos demostraron que el rescate aún es posible si se recopilan los fragmentos de forma sistemática.
La consecuencia práctica para hoy: quien licencia material de archivo o busca referencias para remakes, debe contar con que falte material de comparación o que este se encuentre en forma degradada. Y para los archiveros, las películas perdidas significan un motivador permanente: digitalizar los fondos de 35 mm antes de que la próxima generación deseche lo que no conoce.