Cámara con sensor o película mayor a 35mm — usualmente 6x7, 6x9 o formato digital medio. Resolución extrema, bokeh profundo, pero más lenta.
En el set, notas la diferencia de inmediato: la cámara de gran formato opera bajo reglas distintas a tu sistema habitual de 35mm. El sensor o el formato de película es considerablemente más grande — típicamente 6x7, 6x9 o aún más masivo en sistemas de formato medio digitales como Hasselblad o Phase One. Esto no solo significa más píxeles, sino una característica óptica fundamentalmente diferente. El factor de recorte está invertido: una lente de 80mm se comporta como un objetivo de retrato normal y tranquilo, mientras que un 35mm en la misma cámara muestra un comportamiento de gran angular extremo.
Las consecuencias prácticas son considerables. Primero, la profundidad de campo — con el mismo diafragma y distancia al sujeto, obtienes un comportamiento de fondo desenfocado (bokeh) que es imposible con 35mm. Esto convierte al gran formato en un arma para retratos, fotografía de producto y tomas publicitarias donde deseas separar el sujeto del espacio. Al mismo tiempo, necesitas un enfoque más preciso: el enfoque automático debe trabajar de manera más fiable, ya que los errores de enfoque son más evidentes. Segundo, la resolución — 40, 50, incluso 100 megapíxeles son estándar. Esto permite una postproducción masiva, flexibilidad de recorte y ampliaciones extremas sin pérdida de calidad.
Pero la realidad del flujo de trabajo es más dura. El tamaño de los archivos consume memoria y tiempo de procesamiento. Una sesión conectada con gran formato puede sentirse lenta si tu portátil procesa cada importación RAW. El monitoreo en el set es más lento. La cámara en sí es más pesada — no necesariamente el cuerpo, pero las lentes robustas pesan. Necesitas trípodes más fuertes, los sistemas de gimbal deben recalibrarse. Las baterías se agotan más rápido.
El gran formato funciona donde el tiempo no es un enemigo: sesiones de moda, publicidad de estudio, documentación de alta calidad. En sets narrativos rápidos (largometrajes, noticias) se usa con menos frecuencia — la flexibilidad y velocidad del 35mm prevalece. Pero si necesitas un look que no se pueda comprimir ópticamente, si tu cliente exige ampliaciones masivas o flexibilidad en postproducción, el gran formato es tu primera opción. La inversión se justifica en la calidad de imagen.