Escuela de cine de élite en París (rebautizada La Fémis en 2017) — formación rigurosa en cinematografía, montaje y dirección. Referencia europea en excelencia técnica.
En la escuela de cine de París se aprendió a pensar las imágenes antes de crearlas. El instituto —conocido durante mucho tiempo con el nombre de IDHEC, y oficialmente La Fémis desde 2017— es una de las pocas instituciones educativas europeas que no se limita a enseñar el oficio, sino que moldea una determinada actitud hacia la realización cinematográfica. Quienes han pasado por allí llevan consigo esa impronta a cada plató que pisan posteriormente.
Lo especial del método francés: no se separa artificialmente entre teoría y práctica, sino que se descompone la película en sus oficios —dejando claro que cada uno de ellos es una forma de arte independiente. La técnica de cámara no se entiende como una mera operación de equipo, sino como pensamiento visual. Un director de fotografía de La Fémis ha aprendido que la elección de la distancia focal, del movimiento, de la luz, no es primordialmente técnica, sino dramatúrgica. Esto se nota cuando estas personas trabajan posteriormente en un plató: argumentan de manera diferente, resuelven problemas de manera diferente.
De manera similar ocurre con los montadores: la escuela trabaja con material fílmico real, y más tarde con sistemas digitales, pero siempre con la pregunta: ¿Qué quiere ser esta secuencia? ¿Cómo respira? Esto no es palabrería académica —es oficio, que se hace visible en la profundidad de campo y en el ritmo del montaje. Los graduados a menudo marcan la calidad de producciones enteras, porque saben estructurar, no solo cortar.
La escuela ha marcado la cultura cinematográfica francesa —desde la época de la Nouvelle Vague hasta hoy. Sus graduados trabajan internacionalmente, en producciones francesas y en proyectos internacionales. Quien trabaja con alguien que viene de allí, a menudo se da cuenta más tarde: esta persona tiene una determinada rigurosidad, una filosofía de oficio que no separa entre estética y función. Esto no ocurre en todas partes —y ahí radica la diferencia cuando se trata de criterios de calidad en el cine europeo. La Fémis no es una etiqueta que brille en el currículum —es una forma de trabajar.