Copia generaciones alejada del original — cada duplicación degrada imagen y fidelidad cromática. Crucial en restauración y archivo.
En el flujo de trabajo de celuloide, una generación designa la posición de una copia de película en la cadena de reproducción: primer positivo, segundo positivo, tercer internegativo, cada etapa es un cambio de generación. Cada duplicación óptica o fotoquímica tiene un coste: el contraste se aplana, la granularidad aumenta, las separaciones de color se desvían. Quien haya proyectado un tercer o cuarto positivo conoce el fenómeno: los negros se vuelven grises, los tonos rojos se apagan, las finas gradaciones de gris colapsan en bandas.
Práctico en el set y en postproducción: Con material analógico, había que mantener la cadena de generaciones al mínimo. El director de fotografía planificaba negativos dupe, internegativos, negativos de duplicación; cada uno suponía una pérdida de calidad visible. Las correcciones de color en generaciones superiores eran desesperadas porque el margen en el espacio de color ya estaba reducido. Por eso se trabajaba con matrices: se conservaban los negativos originales de cámara y las separaciones de alto contraste para tener control en la creación del internegativo final. Los restauradores lo saben: cuanto más cerca se está del original, más información se puede extraer; una cuarta generación de un Kodachrome original de 35 mm está prácticamente perdida.
Lo digital ha aliviado este problema de generaciones. Un DCP a partir de otro DCP es idéntico en píxeles al original; no hay degradación por duplicación física. Pero: solo si se trabaja y se permanece en lo digital. Los flujos de trabajo híbridos —película a digital, etalonaje, de vuelta a celuloide— pueden generar nuevas pérdidas de generación si el espacio de color de la digitalización fue demasiado estrecho o la retroexposición estuvo mal calibrada.
Para la archivación y la restauración, la idea de generación sigue siendo central. Se prefieren las digitalizaciones de escáner de los originales de cámara en lugar de las de positivos ya dañados. La razón: el negativo original todavía contiene toda la información, incluso si está físicamente deteriorado; los arañazos se pueden eliminar en la suite de DI, pero la información de color perdida no. Por lo tanto: cuanto más cerca de la generación 1 (el negativo original de cámara), mayores serán las posibilidades de una restauración real en lugar de una simple reparación estética.