Movimiento artístico de los 60/70 contra el cine establecido — Fassbinder, Wenders, Herzog. Cine de autor con conciencia política y radicalidad formal.
El panorama cinematográfico de la República Federal Alemana en la década de 1960 era un campo de escombros: comercialmente estancado, temáticamente reprimido, estilísticamente reaccionario. El sistema de estudios establecido producía películas folclóricas y comedias de bulevar, mientras que la revisión del período nazi en el cine simplemente no ocurría. Una generación de cineastas —Fassbinder, Wim Wenders, Werner Herzog, Alexander Kluge— rechazó esta continuidad y se rebeló conscientemente contra ella. No formaban parte de la producción existente, sino que eran intrusos: autodidactas, teatreros, ensayistas que querían reinventar el cine como medio artístico.
En la práctica, funcionaba así: presupuestos pequeños, artesanía en lugar de infraestructura de estudio, colaboración directa con actores y técnicos dispuestos a experimentar. Fassbinder rodó El amor es más frío que las máquinas (1969) en blanco y negro con una cámara Super 8, no por necesidad romántica, sino por una decisión estética consciente contra la perfección técnica del mainstream. La composición de la imagen era dura, los cortes precisos y a menudo agresivos. Herzog condujo caballos de verdad en una película original hasta el lugar de Aguirre, no porque fuera más barato, sino porque la realidad física garantizaba la autenticidad. Wenders trabajó con planos largos y tranquilos y estructuras de "road movie" que iban completamente en contra de la estructura clásica de tres actos.
Decisivo: El Nuevo Cine Alemán era radical en la forma, radical en la temática. Estas películas ponían en debate los roles de género, el poder del Estado, las secuelas del fascismo. Eran anti-entretenimiento y deliberadamente exigentes. No se trataba de un juego estético, sino de una postura política en el propio medio. La cámara en mano, la crudeza, el rechazo de la música cinematográfica ilustrativa, los planos largos y estáticos: todo esto era contenido, no solo estilo.
Para los directores de fotografía y los DoP de la época, esto supuso una liberación. Se podía experimentar, se podía fracasar, no se estaba controlado por jerarquías de estudio estables. Esto marcó la formación técnica de forma duradera, no solo en Alemania. Este movimiento sentó más tarde las bases de todo lo que significa el cine de autor: que el cineasta es lo decisivo, no las máquinas.