Malestar por movimientos de cámara excesivos o cortes rápidos — similar al mareo. El espectador sufre desorientación o náuseas.
Los movimientos de cámara rápidos e incontrolados o una frecuencia de montaje que el ojo no puede seguir, generan síntomas físicos en el espectador: dolor de cabeza, mareos y, en casos graves, náuseas. El fenómeno ocurre cuando la información visual en la pantalla confunde el sistema vestibular del espectador: el cuerpo recibe señales de movimiento que contradicen la quietud física real. A diferencia de los efectos intencionados (estética de cámara en mano, jump cuts para generar tensión narrativa), la enfermedad del cine ocurre de forma involuntaria e implacable.
En el set y en la sala de montaje, el riesgo es real. He presenciado proyecciones en las que los espectadores tuvieron que abandonar la sala después de 15 minutos, no por una mala historia, sino por movimientos de gimbal mal equilibrados o una frecuencia de montaje demasiado cercana a la frecuencia de imagen. El error a menudo radica en la falta de distinción entre dinamismo controlado y agitación nerviosa. Un sutil enfoque suave que "bombea" constantemente o un plano de Steadicam que nunca se detiene, puede resultar acumulativamente agotador a lo largo de 90 minutos.
Particularmente problemáticos son: zooms rápidos sin justificación, transiciones entre distancias focales extremas en dos fotogramas, o cortes que ignoran el punto de corte (cortar durante el movimiento sin "aterrizarlo"). Los formatos de streaming agravan el problema: en pantallas pequeñas, el tamaño del movimiento relativo se percibe de forma más intensa.
La prevención comienza con la concienciación. Las proyecciones de prueba no son opcionales. Presta atención a: movimientos de gimbal que imitan la velocidad humana, ritmos de montaje que se corresponden con el contenido (la acción requiere cortes más rápidos que el drama, pero no incontrolados), y pausas suficientes para el ojo: planos estáticos en los que el espectador pueda volver a orientarse. La cámara en mano funciona cuando el movimiento está justificado (nerviosismo, persecución, estilo documental), no cuando solo señala torpeza técnica.
La línea entre la dinámica espacial y la agresión visual es estrecha. Los cinematógrafos y montadores profesionales conocen esta línea y la respetan, no por miedo, sino por oficio.