Sindicato estadounidense para directores y primeros asistentes — negocia contratos, protege derechos creativos, establece estándares mínimos de horarios y paga.
Quienes dirigen o trabajan como primer asistente de dirección en Estados Unidos no pueden evitar la Directors Guild of America (DGA). Este sindicato no es una asociación cualquiera: es el interlocutor que redacta contratos, garantiza salarios mínimos y se asegura de que el plan de rodaje y las condiciones laborales no se ignoren en el set. Desde su fundación en 1936, la DGA ha marcado las pautas del cine estadounidense, desde el cine independiente hasta producciones de 200 millones de dólares.
La fuerza de la DGA reside en su capacidad de negociación. Con los grandes estudios (AMPTP — Alliance of Motion Picture and Television Producers) se negocian convenios colectivos que regulan los salarios mínimos, los días de rodaje, los periodos de descanso y los derechos creativos. Para el productor, esto significa que la afiliación a la DGA es vinculante: quien dirige o trabaja como primer AD y está afiliado a un sindicato, está sujeto a estas condiciones. Esto incluye también las producciones de streaming, un punto que ha cobrado una importancia masiva en los últimos años. Si Netflix o Apple producen una serie con un director de la DGA, se aplican los convenios colectivos.
En el set, la DGA se hace notar a través de sus "stewards", representantes que velan por el cumplimiento de las normas. Los límites de días de rodaje, el tiempo de preparación antes del inicio del rodaje, el número de días de rodaje en exteriores, no son recomendaciones, son contratos. Un productor que intente que su director siga trabajando después del día 12 sin un descanso adecuado tendrá rápidamente un problema. La DGA supervisa, y eso ahorra al productor conflictos más costosos más adelante.
La afiliación a la DGA se vuelve prácticamente relevante en la planificación del equipo. Muchos directores y primeros asistentes establecidos están organizados; quienes no pueden o no quieren trabajar con una vinculación sindical deben aclararlo de antemano. Para películas independientes y producciones más pequeñas es posible trabajar "non-union", pero tan pronto como intervienen estudios o grandes financiadores, la afiliación sindical suele ser una condición. La DGA también regula cuestiones de control creativo: la versión de montaje, los créditos, el acceso a material de archivo, detalles que en el estrés del rodaje se pasan por alto fácilmente, pero que pueden acabar en los tribunales. Un contrato de la DGA aporta claridad en este sentido y protege a ambas partes.