Gafas estereoscópicas económicas con lentes de color (rojo/cian) que separan información cromática por ojo. Baratas de fabricar, distribuidas en cines 3D clásicos.
Las gafas anaglifo funcionan según un principio sorprendentemente simple: dos filtros de color —clásicamente rojo y cian, con menos frecuencia verde y magenta— controlan qué información de imagen recibe cada ojo. El filtro izquierdo bloquea todo en su color complementario, el derecho hace lo mismo. En el set o en la edición, esto significa: se graban o componen dos imágenes ligeramente desplazadas una sobre otra, cada una en uno de los colores del filtro. En el espectador, las gafas separan de nuevo estos canales de color —el cerebro los recombina para crear profundidad espacial.
La ventaja práctica en la era analógica era enorme: las gafas cuestan céntimos en producción masiva, se pueden distribuir fácilmente a miles de espectadores y la tecnología de cámara necesaria es mínima. No se necesitan costosos filtros de polarización, ni sincronización a 48 fps, ni pantallas especiales. Por eso, en la década de 1950, las gafas anaglifo eran la opción preferida para las películas de serie B y el cine sensacionalista — «Creature from the Black Lagoon», «House of Wax». Los espectadores toleraban los compromisos.
Pero aquí radica el truco técnico: la separación de colores por rojo/cian produce enormes desplazamientos de color y efectos fantasma —especialmente con el movimiento. Una camisa blanca desarrolla contornos dobles de color rojo y cian. Los tonos de piel se ven distorsionados. Quien mira durante mucho tiempo, le duele la cabeza. Las gafas no filtran realmente dos imágenes separadas, sino que restan canales de color del material fuente monoscópico. Esto no es una verdadera impresión 3D estereoscópica, sino una ilusión óptica con un alto factor de incomodidad.
Hoy en día, solo usamos gafas anaglifo como solución de último recurso —en previsualizaciones en la sala de edición, cuando no hay un sistema polarizado a mano, o como herramienta de demostración. En el cine 3D profesional, hace tiempo que fueron reemplazadas por filtros polarizadores y tecnología de obturador activo. Pero el truco en sí perdura: en la RV y en la distribución masiva de material 3D a través de Internet, el principio anaglifo resurge ocasionalmente —porque sigue siendo el método más barato para empaquetar información espacial en una señal 2D. Solo hay que saber que con ello se exige un verdadero sacrificio visual al espectador.