Relación entre la distancia focal máxima y mínima de un zoom — 24–70mm da 3:1, con compromisos ópticos. Factor mayor significa flexibilidad, pero pérdida de aberraciones.
Un objetivo zoom debe su flexibilidad a su factor de zoom. Se divide la distancia focal más larga entre la más corta para obtener una relación que indica inmediatamente cuánto margen de maniobra tienes sin cambiar de objetivo. Un 24-70 mm ofrece un factor de 2,9:1, un 70-200 mm solo 2,8:1. Suena parecido, pero en la práctica notarás la diferencia al instante.
Cuanto mayor sea el factor de zoom, más alcance tendrá un objetivo. Esto vale oro en el set: menos cambios de objetivo, menos polvo en el sensor, pasar de un primer plano a un plano general más rápido. Un factor de zoom extremo como 10:1 (aproximadamente 24-240 mm) te da movilidad y ahorra tiempo. Pero —y aquí está el truco— cuanto mayor sea este rango, más compromisos ópticos tendrás que aceptar. La nitidez en los bordes se resiente, la viñeta aumenta, la apertura máxima se reduce. Un 24-70 mm F2,8 con un factor de 2,9 te satisfará ópticamente siempre; un 24-240 mm con un factor de 10, en cambio, suele ser menos luminoso (F3,5-6,3) y muestra aberraciones notables en los extremos.
En la práctica, esto significa que en documentales o reportajes elegirás una relación de zoom mayor y aceptarás pérdidas ópticas porque la flexibilidad y la velocidad prevalecen. En producciones controladas —largometrajes, publicidad de alta gama— te irá mejor con varios objetivos de menor factor de zoom. Un 16-35 mm F2,8, un 24-70 mm F2,8 y un 70-200 mm F2,8 te darán un rango de distancias focales similar al de un zoom extremo 10:1, pero con una calidad óptica significativamente mejor y una luminosidad constante. El cambio cuesta tiempo, claro, pero no la calidad de imagen.
Por lo tanto, el factor de zoom no es una marca de calidad absoluta, sino un indicador de compromiso. Cuanto más te acerques a 3:1 o 2,8:1, mejor será la óptica, y cuanto mayor sea el valor, más flexible será, pero más crítico deberás ser con la luminosidad y la nitidez en los bordes. En el set notarás esta diferencia especialmente en situaciones de poca luz: un zoom F2,8 constante te perdonará más al anochecer que un objetivo de alto factor de zoom variable F3,5-6,3.