Corriente francesa de los 30 — mundos cotidianos y conflictos sociales contados con lenguaje lírico. Carné, Prévert: la miseria se vuelve tragedia.
La cinematografía francesa de los años 30 desarrolló una actitud peculiar ante la miseria: se negó tanto a la sobriedad del documental social como a la sentimentalidad. En cambio, la gris realidad de los barrios obreros, las tabernas portuarias y los patios de las fábricas se capturó con una condensación lírica — cada sombra en una pared húmeda, cada movimiento en una habitación sofocante adquiría de repente una dignidad poética. No era un realismo de las condiciones, sino de la atmósfera. Carné y sus directores de fotografía (sobre todo Eugen Schüfftan) entendieron que la mayor tragedia reside en donde las personas viven su vida cotidiana — y que una cámara que observa este día a día con extrema atención formal, no tiene que ilustrar esa tragedia, sino que la produce.
Prácticamente, esta estética surgió de una composición de imagen muy consciente: gran profundidad de campo, para captar simultáneamente el primer plano, el plano medio y el fondo en su yuxtaposición social; una iluminación que creaba contraste sin resultar dramática; un movimiento de cámara escaso pero preciso. Los actores no se movían en estos espacios como personajes, sino como destinos — y el espectador entendía: no se trata de una trama que se resuelve, sino de un estado humano que se agudiza. Prévert escribió estos diálogos de tal manera que parecían a la vez banales y profundamente tristes. La música (Maurice Jaubert) reforzó este efecto mediante la contención.
La afinidad con la corriente del Neorrealismo a menudo se sobreestima. Mientras que el Neorrealismo italiano quería ser posteriormente documental, incluso fotográfico, el Realismo Poético trabajaba con un control artístico total — con decorados de estudio, con lluvia falsa e iluminación construida. Lo paradójico: precisamente esta elaboración artística producía la sensación de autenticidad. La realidad no se representaba, sino que se recreaba para revelar su verdad interior. Es una diferencia que se percibe en el monitor antes de poder nombrarla.