Cámara de juguete Fisher-Price de los 80 con grano extremo — se convirtió en herramienta artística para videoclips e indie. Aspecto distintivo del sensor CCD de baja resolución.
La Pixelvision Camera —originalmente una cámara de juguete de Fisher-Price de 1987— se convirtió inadvertidamente en un instrumento de culto para cineastas experimentales. El dispositivo funcionaba con un diminuto sensor CCD de resolución extremadamente baja y almacenaba en casetes de audio estándar. El resultado: un aspecto característico, casi físico —gran cantidad de grano, desplazamiento de color en los canales RGB, efecto fantasma en movimiento, viñeteado extremo. Lo que fue concebido como un juguete infantil produjo algo que ningún otro sistema profesional podría haber creado.
En el set o para la producción de videoclips, en realidad no se necesitaba mucho: la cámara pesa menos de 400 gramos, la duración de la batería es mínima y hay que prepararse mentalmente para la extrema granulosidad y los desplazamientos de color —esto no es un error, sino toda la promesa. Michael Tolkin, Spike Lee y, más tarde, artistas de electrónica trabajaron con ella. El look funciona especialmente bien con material de alto contraste: noches oscuras, escenas iluminadas con neón, colores muy saturados. En un entorno de menor contraste, la imagen simplemente se vuelve gris y pierde su impacto emocional.
En la práctica, esto significa: uno no planifica como con una RED o ARRI —uno acepta y trabaja con las limitaciones. La exposición automática es dura e imprecisa, el balance de blancos se desvía y no se puede hacer zoom (lente fijo). Esto obliga a una especie de reducción visual que puede ser bastante atractiva. En la edición, el grano se acentúa aún más —el material ya está comprimido y cada corrección de color genera artefactos. Por eso, es mejor trabajar con moderación los efectos; el look se sostiene por sí solo.
Hoy en día, las cámaras Pixelvision auténticas son objetos de colección y a menudo ya no funcionan. Quienes deseen imitar el look recurren a plugins o toman deliberadamente metraje de viejas videocámaras DV. El carácter original —esta mezcla de azar e insuficiencia técnica— no se puede reconstruir completamente en digital. Ahí reside también el atractivo estético: desenfoque auténtico en lugar de grano artificial.