Término del cine primitivo para un guión o historia — enfatiza la naturaleza visual sobre la narrativa. La 'foto' importaba más que la 'obra'.
En las dos primeras décadas del cine —antes del formato establecido de guion— a la narrativa cinematográfica se la denominaba Photoplay. El propio término es programático: no el teatro clásico, sino la fotografía en movimiento era el centro. Quien escribía un Photoplay no pensaba en diálogos, ni en mecanismos escénicos. Pensaba en imágenes, en cortes, en estudios de luz. El medio exigía una forma de escribir completamente nueva, una que aún tenía que ser inventada.
Los primeros cineastas, aproximadamente entre 1906 y 1920, se dieron cuenta rápidamente: un guion teatral es inútil para el celuloide. Una obra de Photoplay describía en su lugar secuencias visuales, puntos de vista de cámara (implícitos o explícitos), iluminaciones, secuencias de montaje. Era un plano para el pensamiento visual, no para la palabra hablada. Quien, como productor o director, tenía en sus manos un texto de Photoplay, sabía: esto es un concepto de película, no una novela adaptada o una obra robada. Esta distinción era fundamental en aquel entonces — legitimaba el cine como forma de arte autónoma, no como un sustituto barato del teatro.
En la práctica, esto significaba concretamente: la estructura de un Photoplay no seguía el esquema clásico de tres actos del drama, sino una lógica óptica. Ritmos de montaje, proporciones de planos generales a planos de detalle, conjuntos de planos cercanos — esos eran los componentes. Un director como D.W. Griffith trabajaba con textos de Photoplay que le permitían inventar la densidad de montaje y la composición de la imagen. El texto era una guía, no una atadura. Lo visual era rey, la narración le servía.
El término Photoplay es hoy un fósil historiográfico — hace tiempo que decimos guion. Sin embargo, marca un momento crucial: el punto en el que el cine dejó de derivarse del teatro y comenzó a desarrollar su propio vocabulario. Para historiadores y teóricos, Photoplay sigue siendo un marcador de esta emancipación. Y para cualquiera que escriba guiones, vale la pena mirar hacia atrás — porque cada guion moderno todavía debería portar el pensamiento fotográfico que inventaron los autores de Photoplay.