Carcasa metálica que aloja lámpara y reflector — determina carácter de luz, difusión y control de haz. Cada tecnología requiere housing específico.
La carcasa de la lámpara determina cómo llega tu luz al escenario. No es simplemente un contenedor: la forma del reflector, la profundidad de la abertura, el material de las superficies internas e incluso la disipación del calor influyen directamente en el haz de luz, su nitidez y su temperatura de color. Una carcasa mal dimensionada provoca puntos calientes, iluminación irregular o sobrecalentamiento en el set.
Las diferentes fuentes de luz exigen arquitecturas completamente distintas. Una carcasa de lámpara halógena (por ejemplo, para 2500 o 5000 vatios) debe lidiar con un calor extremo: aquí necesitas disipadores de calor masivos, a menudo con ventilación o incluso refrigeración activa. Las carcasas HMI, por su parte, son más compactas, ya que la eficiencia lumínica es mayor, pero la electrónica del balastro a veces debe alojarse por separado. Las carcasas de lámparas LED han estado en constante evolución durante aproximadamente diez años: como los LEDs emiten poco calor, las construcciones de refrigeración masivas desaparecen, pero la óptica interna se vuelve más compleja: arreglos de lentes en lugar de una geometría de reflector simple. La difusión se encuentra directamente detrás o en la abertura frontal de la carcasa, no delante como en la luz suave clásica.
Práctico: una carcasa de lámpara con inclinación variable del reflector (por ejemplo, en las luces Fresnel) te permite posiciones de foco y dispersión sin mover todo el cabezal, lo que ahorra tiempo de configuración. En las carcasas Parcan, en cambio, el reflector es rígido; trabajas con lentes intercambiables. Las antiguas carcasas de lámparas de 1K de acero duran décadas, pero se oxidan sin pintura. Las carcasas modernas de aluminio son más ligeras, pero menos inertes térmicamente: se calientan y enfrían más rápido, lo que puede ser incómodo en tomas largas.
La composición interior de la carcasa es crítica: una superficie interior pulida o cromada difunde menos y produce un haz más preciso; un interior mate o texturizado difunde ya dentro de la propia carcasa y produce una luz suave y más amplia. Algunas carcasas permiten reflectores intercambiables, lo que es oro puro en el negocio del alquiler, ya que puedes utilizar la misma estructura básica para varios caracteres de luz. Al comprar o alquilar, presta atención al tamaño de la abertura y a la distancia focal máxima del reflector: un reflector de 20 cm en una carcasa de 30 cm no funcionará de manera óptima.