Grabación de transmisiones en vivo en película 16mm — la cámara fotografiaba directamente la pantalla del tubo catódico. Único método de archivo antes de cinta de vídeo.
En los años 50 y 60, la televisión en directo era la única televisión que existía. Los programas se emitían y luego desaparecían, a menos que se tuviera un método para conservarlos. El procedimiento de kinescopio fue la respuesta: una cámara de cine de 16 mm se apuntaba directamente a un monitor de tubo de rayos catódicos y fotografiaba la imagen luminosa fotograma a fotograma. Crudo, pero funcional. Para la archivación, la emisión con desfase horario y el intercambio internacional, esta era la solución estándar antes de la llegada de la cinta de vídeo.
Técnicamente, funcionaba así: el monitor mostraba la señal en directo, la cámara de cine (normalmente a 24 o 25 fps) capturaba el tubo de imagen durante un período de minutos u horas. El problema era omnipresente: el parpadeo del tubo de imagen, el barrido de los haces de electrones, los reflejos en la superficie de cristal. La calidad de imagen era notablemente inferior a la del original: pérdida de resolución, contraste plano, dificultad de enfoque. Había que posicionar la cámara en el ángulo correcto, utilizar cabinas de objetivo para minimizar los reflejos. En el montaje, estas kinescopias se veían claramente: granuladas, con líneas de barrido visibles, a menudo con bordes oscuros o viñeteado.
Para nosotros hoy, lo importante es: muchos clásicos de la televisión temprana solo existen como kinescopios. Series completas, representaciones en directo, momentos históricos, todo guardado de esta forma primitiva. El material es frágil, el film amarillea, la calidad se degrada. La restauración es laboriosa y nunca perfecta, porque la información original se ha perdido hace mucho tiempo. Si hoy ves material de archivo de esta época que parece granulado y pálido, a menudo es un kinescopio, posiblemente incluso una copia de una copia.
El procedimiento desaparece con la aparición de la cinta de vídeo de 2 pulgadas y, más tarde, de 1 pulgada (ver Videotape-Recording) a finales de los 60 y 70. La cinta de vídeo era más directa, más barata, de mejor calidad. Pero históricamente, el kinescopio sigue siendo la prueba de que la televisión en directo podía documentarse sin almacenamiento digital o magnético. Una herramienta de transición necesaria en la historia de los medios, y hoy una característica de calidad reconocible de cualquier material de esa época.