Polvo rojo o pigmento en geles y filtros de color — produce tonos cálidos y terrosos. Más natural que los colorantes sintéticos.
Los tonos de luz cálidos y terrosos no se obtienen a menudo mediante una química de color elaborada, sino mediante óxidos de hierro — compuestos minerales naturales o sintéticos que se utilizan como pigmentos en filtros de color y geles. A diferencia de los colorantes azoicos artificiales o los colorantes orgánicos de anilina, los óxidos de hierro actúan de forma más sutil, menos saturada y notablemente más natural cuando se desea crear matices cálidos en la luz. El polvo rojizo-marrón se puede incorporar a la gelatina o a la película plástica y produce un resultado de luz difuso y no fluorescente — ideal cuando se desea que la luz artificial parezca deliberadamente «terrenal».
En la aplicación práctica, utilizamos geles a base de óxido de hierro para crear luces de transición cálidas — por ejemplo, al pasar de luz diurna a tungsteno o al oscurecer y teñir selectivamente las luces de fondo en escenas naturalistas. El material tiene una temperatura de color amarillenta-rojiza o ligeramente parduzca, que se siente menos agresiva que las lámparas de vapor de sodio de alta presión puras o los geles naranjas sintéticos. Especialmente en los primeros planos, esta sutil coloración tiene un efecto positivo: la piel adquiere un brillo cálido, pero no excesivamente colorido. También en tomas arquitectónicas o de productos, donde se exige lo «auténtico», preferimos recurrir a geles de óxido de hierro en lugar de colorantes plásticos de aspecto neón.
Técnicamente, se debe tener en cuenta que los óxidos de hierro son térmicamente estables — no se desvanecen rápidamente bajo el calor, lo que permite largos tiempos de iluminación. Sin embargo: la concentración y el grano influyen en la transmisión de la luz. Mayores proporciones de pigmento dan lugar a tonos más oscuros y profundos, pero también a pérdida de luz. Al cortar geles estándar para efectos de color especiales, se pueden mezclar pigmentos de óxido de hierro uno mismo — una práctica artesanal que se aplica especialmente en producciones de bajo presupuesto o experimentales. Importante: no confundir con filtros de color — los óxidos de hierro son la solución física, más bien histórica, mientras que los colorantes sintéticos modernos a menudo se pueden dosificar con mayor precisión.
Comparación con otros términos de la coloración con geles: Los óxidos de hierro se sitúan en cuanto a sabor entre los ajustes cálidos naturalistas de tungsteno y los geles artificiales de alta carga. Son menos dominantes que los colorantes de alta temperatura, pero más presentes que los simples geles de difusión o suaves. En trabajos documentales y atmosféricos, esta coloración sutil y terrosa demuestra su valía una y otra vez — porque apoya sin escenificar.